Arzobispo castrense destaca que «la religión no es un estorbo en la milicia»

COMENTARIO: El arzobispo castrense parece olvidar la historia, y cual prestigitador afirma que el ejército es "centinela de la paz". No recuerda, quizás conscientemente, que las cruzadas, las guerras de religión han existido y existen. Para un seguidor del evangelio no parece muy acorde eso de matar y el quinto mandamiento "No matarás". Claro que la iglesia y su jerarquía siempre han encontrado las justificaciones necesarias para mantener su poder. Y para eso le pagamos (del erario público)  como general del Ejército, al igual que al resto de los 85 capellanes castrenses, para hacer pastoral católica con el dinero de toda la ciudadanía, católica o no.


El Arzobispo Castrense, Juan Del Río, ante el Día de las Fuerzas Armadas que se celebra mañana, exclama que la religión "no es un estorbo en la milicia, no está reñida con la sana laicidad y no es la causante de las guerras, sino el principal antídoto contra la violencia y los conflictos".

Así lo afirma Juan del Río en su mensaje con motivo del Día de las Fuerzas Armadas en la revista digital Atenea, bajo el título "Centinelas de la paz".
 
Subraya que se trata de "un Día (con mayúsculas) en el que todos debemos reconocer la gran labor que realizan nuestros soldados, dentro y fuera de España", porque "los que dedican su vida al servicio de las armas, con una gran vocación y profesionalidad, están llamados a ser instrumentos de la seguridad, la justicia y la libertad".
 
Tras recordar que dentro de los Ejércitos "hay muchos capellanes castrenses que se encargan de llevar el mensaje de Cristo a los militares y a sus familias", Del Río asegura que "no hay incompatibilidad entre el mensaje que nos trajo Cristo, el Príncipe de la paz, y la vocación militar de defender la libertad, la seguridad, la soberanía y el bien de la Patria.
 
En este sentido recalca: "No hay contradicción entre ser católico y militar! La fe en Cristo, Muerto y Resucitado, único Señor de la Historia, no anula nada, excepto el pecado. Más bien redimensiona y ennoblece lo más genuino que hay en el corazón de cada persona y en la cultura de cada pueblo o nación".
 
Asimismo dice que "la condición militar tiene su base moral en la exigencia de defender los bienes espirituales y materiales de la comunidad nacional, de la patria" y agrega que esta defensa "es garante del bien común de la sociedad, presupuesto para la paz y la concordia entre los pueblos".

Concluye su mensaje pidiendo que se tenga presente "a los centinelas de la paz y a sus familias y de forma muy especial a aquellos militares que fueron víctimas del terrorismo, a los soldados de todos los tiempos que sirvieron con honor y dieron su vida por defender a España".

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