Arzobispado de Guadalajara (México) exige no excluir a la religión católica en un estado laico

El problema surge cuando con este tipo de declaraciones se pretende que los planteamientos religiosos se plasmen en las políticas públicas (matrimonio, aborto, derechos sexuales, eutanasia, sentimientos religiosos,…) o que la religión tenga una presencia institucional (escuelas, hospitales, ejército,…). El Estado laico no es antirreligioso, pero tampoco prorreligioso, sino que separa el ámbito público del ámbito privado, y es en este ámbito donde se debe situar la religión, no en la esfera pública.


El Estado laico bajo un sistema democrático, destaca «no puede ser antirreligioso. La libertad religiosa no es concesión del Estado. Es un derecho humano que arropa por igual a los ateos, a los agnósticos y a los creyentes de cualquier religión»

El Arzobispado de Guadalajara, exige que en un estado laico se respeten todas las expresiones, incluida la religión católica.

Ante la crítica a los católicos, está la “rebelión de los católicos”, debido a que «algunos políticos, analistas, periodistas y académicos, están alzando la voz exigiendo que caiga el poder del Estado contra los católicos, contra la Iglesia, en nombre del laicismo».

Advirtió «sí hoy algunos sectores exigen al Estado, reprimir a los católicos; mañana lo pedirán para los evangélicos y pasado mañana para cualquiera que no coincida con sus posiciones.»

No se puede, detalló por un lado, defender la democracia y el Estado laico mientras, por otro, se exige que los ciudadanos sean excluidos por manifestarse en libertad.» Callar voces es lastimar a la sociedad misma. Exigir la sumisión es tocar los ámbitos del autoritarismo».

El Estado laico bajo un sistema democrático, destaca «no puede ser antirreligioso. La libertad religiosa no es concesión del Estado. Es un derecho humano que arropa por igual a los ateos, a los agnósticos y a los creyentes de cualquier religión».

En la editorial del órgano informativo del Arzobispado de Guadalajara «El semanario», indicó que «desde el campo sociológico y académico, habrá que considerar que México es una sociedad diversa y plural, en la cual los cristianos de distintas iglesias y confesiones son ciudadanos de pleno derecho, sin excepción».

Señaló que se necesita un Estado laico, porque la sociedad es diversa y plural.

«Entre sus múltiples expresiones se encuentran las religiones, las cuales tienen un lugar muy importante. El Estado debe garantizar la libertad de todas las expresiones, sin excluir a nadie, para armonizar intereses en función del bien común».

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