Artur Mas recibe a una delegación de 117 entidades cristianas laicas que le expresan sus inquietudes

En el documento entregado al presidente de la Generalitat se presenta a los católicos laicos como una componente importante de la sociedad civil que quiere ser escuchada. Además, la iniciativa «no viene a pedir sino a ofrecer»

COMENTARIO: Las organizaciones recibidas por el presidente catalán son de seglares católicos y conservadoras. Y el gobierno catalán se ha mostrado muy próximo a esos planteamientos, tanto a nivel general, como en enseñanza de la religión y en actividades culturales.


Este martes, 26 de julio, 117 entidades de católicos laicos se han reunido con el presidente de la Generalitat de Catalunya para entregarle un documento “en nombre de la amistad civil” en el que reclaman “respeto para nuestras creencias religiosas”.

La reunión, que se ha extendido a lo largo de más de una hora ha contado por parte del Gobierno catalán, con el presidente de Cataluña Artur Mas, y los consejeros de Enseñanza y Cultura, áreas a las que les afectaba el contenido del encuentro. También ha estado presente el secretario del Gobierno. Por todo ello se ha podido constatar que para la Generalitat tenía un rango importante el contenido de esta reunión.
Por parte de las organizaciones impulsoras, han asistido al encuentro veinte representantes de las 117 asociaciones, ya que si no la reunión habría trascendido en asamblea la reunión. Los representantes han sido: Josep Badia de ACdP, Mònica Garcia de Ajuda a l’Església Necessitada, José Antonio Iglesias del AMPA Canigó, Fernando García-Faria de la Associació de Metges Cristians de Catalunya, Joan Carles Raiteri de la Associació Professional d’Oftalmòlegs de Catalunya, Jaume Pellisé de la Col·lectivitat de professors i estudiants cristians de la universitat pública, German Fañanás de la Companyia de les Obres (CdO), Josep Miró i Ardèvol de E-cristians, Antoni Pedragosa de Famílies Noves del Moviment dels Focolars, Salvador Turu     de Fe i Cultura, Josep Maria Genescà de la Federació de Cristians de Catalunya, Daniel Arasa del GEC de la Família, Daniel Lacambra de Joves Cristians XXI, Antoni Ramon Peña de PREC, José Antonio Godina de la Renovació Carismàtica Catòlica en Catalunya, Pedro Ochoa de la Schola Cordis Iesu, Joan Parent de la Comunitat SAFOR y Jordi Cabot.
En el documento se presenta el relato de los católicos laicos como una componente importante de la sociedad civil que quiere ser escuchada igual que lo son los otros elementos que conforman el entramado social.
La iniciativa parte de un implícito: que hay una voz propia en el marco de las relaciones en el sí de la sociedad civil, y de la sociedad civil con el gobierno que es la de los católicos laicos. Por ello, el documento dirigido a la máxima responsabilidad política de Cataluña, plantea una serie de cuestiones al estrenado Gobierno que hace seis meses que gobierna.
El texto afirma que a lo largo del anterior Gobierno de la Generalitat “los católicos laicos ciudadanos de Cataluña hemos hecho llegar muestras lamentaciones y dolor a los responsables del Gobierno sin, hasta ahora obtener ningún resultado”, por eso se vuelve a apelar a los responsables del nuevo Gobierno.
Además, se constata que en Cataluña “ninguna otra creencia está expuesta a situaciones como las que lo están los cristianos”.
La reunión ha servido para manifestar al Gobierno de CiU los puntos de vista de estas organizaciones a través de un clima muy cordial y donde además, han tenido lugar cuatro intervenciones.

“Hemos sido discriminados en el pasado”

Una de las intervenciones corrió a cargo del presidente de E-cristians, Josep Miró i Ardèvol. Miró, miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, reivindicó que los cristianos laicos son una parte de la sociedad civil, y que constituyen una vía válida de interlocución para una serie de temas entre los que ha destacado la familia, las políticas sociales y económicas, la cultura, la comunicación, la enseñanza, la sanidad y los derechos y la justifica, entre otros.
Además, Miró ha afirmado que la iniciativa “no viene a pedir sino a ofrecer” y ha recordado que la católica es la comunidad más antigua de Catalunya. Una comunidad presente en los mismos valores y por la misma gran razón desde el siglo II y que “ha contribuido de una manera decisiva a construir el país en términos positivos y que lo continuará haciendo”, según el presidente de E-cristians que, por ello, cree que esa realidad otorga a los cristianos laicos catalanes “un papel interlocutor necesario”.
“Un país que no apoya la familia, no tiene futuro”
Por su parte, el doctor Fernando García-Faria de Médicos Cristianos de Cataluña ha destacado en su alocución que en la política realizada por el anterior Gobierno “era más fácil abortar que tener un hijo”. Por ello, este médico católico laico ha recordado que España en general y Cataluña en particular es el país con menor natalidad del mundo y ha afirmado: “Un país que no apoya la familia, no tiene futuro”.
Después de citar algunas causas de la situación de indefensión en la que se encuentra la vida humana antes de su nacimiento, García-Faria ha concluido afirmando que la política pública adecuada es aquella “que no fomente los abortos y favorezca los nacimientos”.
La Religión, “una situación complicada”
Por otro lado, Antonio Peña, del Sindicato Prec (sindicato Católico de Profesores de Religión) ha constatado que durante el período del Gobierno tripartito la materia de religión en la red pública de enseñanza “ha venido sufriendo graves ataque que han llevado a la religión a una situación muy complicada”.
Según ha narrado Peña, esta situación ha llevado a la asignatura a una situación complicada que viola la ley y ha pedido a Mas que el Gobierno no se limite a “gestionar toda esta situación de infracciones y transgresiones de las Leyes”.
Las víctimas: más un “problema” que “verdaderos ciudadanos”
Por último, Jaume Pellisé, en representación de la Colectividad de Profesores y Estudiantes Cristianos de la Universidad Pública de Cataluña, ha explicado que en los últimos años “hemos sido testimonios de agresiones contra las libertades y los derechos fundamentales de los miembros de la comunidad católica universitaria”.
“Muchos pensábamos –ha proseguido- que estas manifestaciones de cristianofobia habían quedado como parte de un pasado que queríamos superar en un marco de convivencia respectuosa en una sociedad plural y democrática”.
Pellisé ha alertado que ha sido “preocupante” la actitud “equidistante” que, “en nombre de una malentendida neutralidad y tolerancia”, han adoptado, según este colectivo, algunas autoridades. “En su discurso y práctica, parecen percibir a las víctimas más como un problema que como verdaderos ciudadanos, los derechos de los cuales tienen el deber de proteger”.
Artur Mas, próximo a los planteamientos

El presidente Artur Mas, en las palabras que ha dirigido al colectivo, ha subrayado la importancia de la comunidad católica en Cataluña, y ha remarcado su proximidad personal en lo católico, y como presidente en muchos de los planteamientos que han sido expresados.

Mas ha abierto la actitud del Gobierno a conversar en torno a cuestiones que se puedan producir en cada uno de los departamentos y se ha destacado que, de hecho, ya se está produciendo con los Departamentos de Salud, Enseñanza y Bienestar social.
La Consejera de Enseñanza ha explicado que las primeras medidas que están adoptando sobre la clase de cultura religiosa en general y cultura religiosa confesional que se valoraron como positivas. Y, por su parte, el consejero de cultura ha manifestado su voluntad de intentar que la producción cultural auspiciada por la Generalitat no sea motivo de conflicto.
La propuesta de las 117 entidades ha utilizado un lenguaje que se aparta del lenguaje de la Iglesia como hecho institucional que ya tiene su voz en los obispos. Este lenguaje ha querido trasladar al Gobierno catalán las inquietudes de los cristianos laicos catalanes.
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