Arreglan las humedades de la iglesia de San Juan de Dios

El Ayuntamiento de Arcos costeará los materiales necesarios para dicha intervención

El Ayuntamiento de Arcos y la hermandad del Santísimo Cristo de la Veracruz se han embarcado en la aventura de la restauración de la fachada trasera del templo, pues el edificio venía sufriendo ya las lógicas incidencias del paso del tiempo y de, al respecto, una clara falta de mantenimiento.  De ahí una notable actuación que tiene por objetivo la recuperación del patrimonio histórico de Arcos y la puesta al día de una iglesia que custodia un valioso retablo de madera de pino en el que se encuentra la imagen más antigua de la ciudad, la del Cristo de la Veracruz, realizada en 1545 por Antón Vázquez.

La obra en cuestión cuenta con la mano de obra proporcionada por la hermandad y con los materiales aportados por el Ayuntamiento, que además ha emitido los permisos correspondientes. Con la actuación se evita un grave problema de humedad que estaba afectando inexorablemente a la cúpula de la sacristía, donde se registran los desperfectos más visibles. Además, se evita que la humedad dañe el retablo donde se encuentran las sagradas imágenes.

En la fachada trasera de la iglesia se ha instalado un gran andamiaje para trabajar sobre el paño, originalmente de ladrillo visto, que ahora está siendo recubierto de cemento para impedir la entrada de la humedad. También se trabaja sobre las ventanas más deterioradas y otros elementos que necesitaban un repaso.

La intención tanto del Ayuntamiento como de la hermandad es que la obra esté terminada en el plazo de unos diez días.

Como explicó a pie de obra el delegado municipal de Infraestructuras, Sebastián Ruiz, el equipo de Gobierno “tiene un compromiso con el patrimonio de la ciudad”, justificando así la participación municipal.  El hermano mayor de la Veracruz, Cristóbal Romero, agradeció la colaboración del Ayuntamiento y, como anécdota, aseguraba que los sacerdotes que habitualmente pronuncian misa en San Juan de Dios ya comenzaban a sentir algo de miedo ante un posible desprendimiento en la sacristía, como de hecho ha ocurrido en alguna ocasión sin, afortunadamente, dañar a nadie. 

La visita a las obras ha servido para conocer una posible obra de mayor envergadura, si cabe, sobre la fachada principal de la iglesia en la calle Corredera, al objeto de recuperar determinados elementos arquitectónicos que han quedado solapados por el cemento en actuaciones anteriores, como también el pórtico de madera de entrada al templo necesita un arreglo.

Estos trabajos también han sido especialmente agradecidos por la comunidad religiosa que cohabita el templo, ya que también la zona de lavandería del hospital se encontraba afectada por las humedades.

El templo en datos  generales
La fisonomía actual del templo procede del siglo XVII, con algunas reformas practicadas en el XVIII. Tiene planta basilical de una sola nave, pero con dos portadas. La principal tiene aspecto barroco, entrada adintelada entre pilastras y la imagen del santo dentro de un frontón roto. En la parte superior, y un tanto asimétricamente colocada, una espadaña del XIX. Tiene cubierta con bóveda de cañón iluminada con lunetos. Lo más interesante internamente es su retablo mayor barroco, una talla de la Virgen de Belén del siglo XVI y algunos lienzos de la escuela sevillana del XVII.
El templo tiene planta octogonal con muros de pilastras. A cada lado un patio del hospital, uno de ellos cubierto por bóvedas con un pozo con brocal de mármol con el escudo de la Caridad dentro de una flor de ocho pétalos que emula una cruz de Malta. El otro patio con columnas toscanas sosteniendo arcos de medio punto.

En el muro de la iglesia, por cada patio, hay una fuente de mármol negro y rojo y un azulejo con el escudo de la Caridad dedicado al fundador y a su esposa. La parte trasera de la iglesia da paso a un jardín con una galería de arcos de medio punto.

Respecto al hospital contiguo, fue fundado en 1490 por el marqués de Cádiz. Un siglo después había 14 hospitales de beneficencia, dirigidos por la Iglesia y mantenidos por la aristocracia. Se creó una hermandad de la caridad que se dedicó a enterrar los cadáveres de los fallecidos por la justicia, las epidemias o los forasteros.
Tras la desamortización y el terremoto de Lisboa, se hizo necesaria una gran reconstrucción de los edificios públicos. El prioste de la Caridad, Manuel Simón Ayllón de Lara consagró su fortuna a reconstruir la ermita y hacer un gran hospital que reuniera los recursos de todos los demás en un solo edificio.

En 1781 el conjunto comenzó a funcionar, contando con grandes reservas económicas aportadas por sus fundadores, pero sus administradores dilapidaron el dinero, y ante el abandono de las instalaciones el estado intervino y se lo apropió.

En 1910 llegaron las hermanitas de los Ancianos Desamparados que convirtieron la zona de habitaciones en naves con camas. Actualmente el Hospital de San Juan de Dios, que tan poca vida tuvo como hospital, es una residencia de la tercera edad.

Restauración iglesia de Arcos

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