Argentina: La Iglesia lanza una reforma económica para renunciar a los aportes del Estado

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) anunció que pondrá en marcha un sitio web para que fieles y no creyentes sostengan diferentes obras. La cúpula prepara una campaña comunicacional para atraer donantes y equipos territoriales para captar fondos.

La Iglesia católica en la Argentina anunció el lanzamiento de un plan económico que apunta a generar nuevos mecanismos de financiamiento de su tarea, a la vez que acelera la renuncia progresiva a los «sueldos» y asignaciones que los obispos y sacerdotes reciben del Estado nacional.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, y el presidente de la Comisión para el Sostenimiento de la Acción Evangelizadora de la Iglesia, Guillermo Caride, presentaron las conclusiones de un estudio de opinión y mercado que indagó sobre las actitudes, valores y comportamientos de la sociedad hacia la Iglesia católica.

Los resultados de la encuesta, comentaron los prelados, permitirán al cuerpo colegiado >determinar «acciones viables para la donación de recursos a la Iglesia» y «optimizar la tarea comunicacional para dar a conocer su obra evangelizadora».

En rigor, la renuncia progresiva a los aportes del Estado comenzó en noviembre de 2018 tras un entendimiento con el gobierno de Mauricio Macri, y se materializó a partir del Presupuesto 2019, en el que las asignaciones a prelados, sacerdotes y seminaristas cayeron 30% en términos reales. Por entonces, se blanqueó que el macrismo negociaba cortar esas partidas en dos años. En la administración de Alberto Fernández se decidió mantener el plan.

Iglesia y fundraising

El prelado sanisidrense también anunció que se va a lanzar «una página web oficial de donaciones» en la cual la persona interesada «podrá elegir donar a la Iglesia en la Argentina, a una diócesis particular o a una parroquia».

Asimismo, el episcopado dispuso la creación de equipos de laicos en cada una de las 64 jurisdicciones eclesiásticas en las que se divide el país para «animar la pastoral económica» y «afirmar la conciencia en todo el pueblo de Dios sobre el sostenimiento de la misión”.

Adicionalmente, desde 2019 la Iglesia se fondea a través de los colegios confesionales, dando la posibilidad a los padres que envían a sus hijos a estas instituciones de pagar sumas fijas. Pero esta medida apenas engloba a las escuelas parroquiales, no así a las pertenecientes a órdenes o congregaciones religiosas (como los jesuitas o salesianos) ni a las ligadas a movimientos eclesiales.

“El proceso de renuncia a las asignaciones de los obispos afirma esta convicción que la misión (de la Iglesia) se sostiene con el aporte de la comunidad y de aquellos que valoran la obra de la Iglesia en la sociedad argentina”, afirmó el obispo Caride, encargado de pensar cómo obtener nuevos recursos.

La gente cree que el Estado paga

Según el relevamiento, buena parte de la sociedad que desconoce cómo la Iglesia obtiene recursos y a qué los destina. Cerca de la mitad de los argentinos considera que los beneficiarios del trabajo de la Iglesia son los religiosos (curas, obispos, monjas), en tanto un tercio de la población considera que la Iglesia no necesita más dinero, pero otro tercio cree que sí está necesitada de aportes.

Cerca de la mitad de los consultados considera que el Estado argentino es el principal sostén de la Iglesia católica. En segundo lugar se ubican las donaciones de los fieles (27%) y en tercer lugar, el Vaticano (12%), mientras que un 16% admite no saber cuál es la fuente principal de dinero.

Asimismo, seis de cada 10 piensan que el responsable de sostener a la Iglesia debería ser el Vaticano, y el 42% le atribuye esa responsabilidad a los fieles. Además, consideran que el dinero de las donaciones debe ser utilizado para la realización de obras sociales y de caridad; en segundo lugar, para mantener las iglesias y realizar obras de infraestructura, o bien para garantizar la presencia de la Iglesia en el país. En último lugar se da importancia al mantenimiento del personal eclesial.

De acuerdo a los datos arrojados, hay «una importante disposición a donar para sostener la obra de la Iglesia», tanto de personas que se identifican como creyentes como de otros que no, pero valoran la tarea social de este credo.

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