Argentina. «De paseo con la virgen»

Valeria Canoni, profesora de Filosofía, cuestiona la intromisión de la religión en los asuntos públicos y la hipocresía de los docentes y los políticos que legitiman la imposición ideológica en escuelas públicas.

Hoy por la mañana caminaba por el centro de Paraná, más precisamente, crucé por la plaza principal y me encontré con una virgen que era expuesta en una de las veredas diagonales. Con música de fondo, bastante de mal gusto pero acorde a la ocasión. Había estudiantes de una escuela privada, me di cuenta por sus uniformes, repartiendo folletos.

Lo primero que pensé fue, qué pasa en esta ciudad, ya que nadie lee la Constitución provincial. Evidentemente no se lee o decide no respetarse, ambas son dos formas de comprender que la Ley es letra muerta; claramente lo será si ni siquiera se la respeta.

Nuestra Constitución dice en el artículo 9: “El Estado no podrá dictar leyes ni otras medidas que restrinjan o protejan culto alguno. Es inviolable en el territorio de la provincia el derecho que todo hombre tiene para profesar su culto libre y públicamente, según los dictados de su conciencia, sin más limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres y el orden público”. Esto quiere decir que no puede favorecerse a ninguna religión y que el Estado provincial es laico. Simple y claro. La virgen, la imagen de cualquier deidad pertenece al culto privado de cualquier entrerriano y no tiene que estar en la vía pública, no porque pueda o no molestarle a la gente sino porque atenta contra nuestra carta magna provincial. Lo público es de todos, incluida la plaza pública. No puede ser privatizada ni alquilada por ninguna confesión sea católica, protestante, judía, musulmana, etc. La plaza, las plazas de la ciudad, son de las personas, de los ciudadanos, no pueden ser un lugar donde se privilegien ciertos mensajes que atentan contra los derechos civiles y políticos.

Cuando escucho a mis colegas quejarse de agrupación política ‘La Cámpora’ en la escuela, me pregunto ¿por qué no se quejan también de las imágenes de Jesucristo o las vírgenes en las escuelas públicas? ¿Cuál es la diferencia? Estamos imponiendo a los estudiantes, y a quienes puedan profesar o no una religión imágenes o ideologías, mejor dicho, imágenes e ideologías que no son pertinentes a la educación pública y laica. Entonces el cuestionamiento tiene que ser a todas las intromisiones de los partidos en las escuelas públicas, de los partidos democráticos y de los eclesiales. Porque es necesario que nos quitemos la hipocresía de lado, quien interviene en política como lo hace la Iglesia Católica, hace política aunque esté enmascarada de caridad o puro conservadurismo.

Como dice uno de nuestros lemas, la religión a los templos, a la escuela sólo educación. Laica, pública y respetuosa de las diferencias. Pues la educación basada en el respeto de los derechos de todos es la que nos hará verdaderamente libres.

Por Valeria Canoni, profesora de Filosofía

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