¿Apostasía silenciosa?

Desde hace unos años se reciben en las curias diocesanas unas instancias, cuyo modelo puede encontrarse en internet, en las que el solicitante pide que se anule su acta de bautismo.

Algunos explican unas motivaciones que rezuman resentimiento e incluso agresividad contra la Iglesia. A ello se refirió Pere Tena, antiguo obispo auxiliar de Barcelona, en un breve comentario en Missa Dominical.Subrayaba que el cardenal Eyt en un sínodo formuló la situación de Europa con la denominación de "apostasía silenciosa". La misma expresión la usó Juan Pablo II en Ecclesia in Europa.

No creo que este fenómeno, de clara militancia anti,pase de unos pocos miles de personas en toda España. Habría que buscar sus raíces en la prepotencia que imponía el nacionalcatolicismo. Hasta los años sesenta obligaba a los presos a asistir a misa, forzando sus conciencias y el principio de la libertad religiosa, hecho que denunció el abad Escarré a Le Monde (1963). El triunfalismo religioso de parte de la jerarquía y de sus autoridades en el franquismo creó muchos anticuerpos que han cristalizado en este movimiento que lleva a apostatar.

Pero más preocupante aún es la descristianización silenciosa: se vacían las iglesias, bajan los matrimonios religiosos y los bautizos, reaparece el viejo anticlericalismo del siglo XIX y se busca una secularización que no sea neutra. Tena se queja de que en los consejos episcopales, presbiterales, pastorales diocesanos o parroquiales este problema central se orille y se traten a menudo cuestiones menores.

La descristianización es evidente cuando matrimonios jóvenes, formados cristianamente, no bautizan a sus hijos y jamás les hablan de Jesús y su mensaje. ¿Contra quién va el rechazo? ¿Contra el mensaje cristiano? ¿Contra la institución eclesiástica? ¿Contra ciertas jerarquías? ¿Contra algunos principios doctrinales que consideran que no están en el Evangelio? He aquí materia para los expertos.

En cambio, no creo que se cuestione la acción social o cultural de muchas parroquias, ni la obra de Cáritas, ni el sacrificio de los misioneros, o la figura de algunos santos emblemáticos, ni tampoco el ejemplo, tan aplaudido, de Teresa de Calcuta y de Pere Casaldàliga. Pero la descristianización avanza y a veces parece que en ciertas alturas los árboles no les dejen ver el bosque.

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