Aplazan el juicio de la ‘falda corta’ en Granada por no encontrar a un testigo que estaba en la sala

El ‘ausente’ era un periodista que estaba cubriendo la sesión | Se trata del famoso caso de la menor expulsada de una procesión por su vestimenta

El juicio que iba a tener hoy en el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada sobre la menor que fue expulsada de una procesión por llevar una falda "demasiado corta" se ha aplazado por "no haber encontrado" a uno de los testigos de la acusación. Sin embargo, ese testigo es un periodista, que estaba en la misma sala donde se estaba celebrando la sesión. Se trata de un redactor de 'Granada Hoy', Guillermo Ortega.
La juez ha accedido a la petición de la acusación y ha aplazado el juicio hasta dentro de dos meses, en concreto, el 16 de julio. También se ha aceptado para esa fecha la aportación como prueba de un vídeo de una televisión local.
A la salida, el abogado de los denunciantes, José María Suárez, ha señalado a los periodistas que la familia está "en la esperanza y en la convicción" de que está luchando por los derechos de la menor y su propio honor y tiene el objetivo de "conseguir un futuro mejor", de "respeto y de tolerancia", y que los hechos no vuelvan a producirse de nuevo.
El señalamiento del juicio de faltas se produjo después de que el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada admitiera a trámite la denuncia presentada por el padre, que decidió acudir a la vía penal después de haber agotado "todos los trámites posibles" y como su "última alternativa".
Los hechos se remontan al domingo 25 de septiembre del pasado año, cuando la procesión de la Virgen de las Angustias comenzó a salir de la basílica. La niña, según el relato del padre, se dirigió junto a las hermanas cofrades para acompañar a la Virgen, aunque en ese momento una de ellas le dijo, "a instancia de otras dos de la junta directiva", que abandonara la procesión porque la falda que llevaba era demasiado corta.
Los padres consideran que la menor fue expulsada de manera injusta, ya que "el vestido le llegaba por debajo de la rodilla" y además nadie le pidió que se identificara o enseñara su carné de sitio, de modo que "la echaron sin saber su edad, ni si llevaba dinero o teléfono" para contactar con su familia.
Aseguran que esta situación causó en la joven un gran "estado de nerviosismo y ansiedad" hasta que encontró a sus familiares. Ellos, por su parte, al ver que no estaba en el cortejo comenzaron a preocuparse y acabaron por solicitar la ayuda de la Policía Local, Nacional y Protección Civil.
Finalmente no hizo falta su intervención porque la niña logró encontrar unas tres horas después a su tía abuela en uno de los tramos de la procesión. El padre relata que cuando fue a pedir explicaciones a una de las conciliarias le respondió con una "frialdad enorme" insistiendo en que no iba correctamente vestida.

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