Apertura de curso en la Facultad de Teología de Granada presidida por una vicerrectora de la UGR

El martes 6 de octubre ha tenido lugar la inauguración del curso académico 2015-2016 en la Facultad de Teología de Granada.

La jornada comenzó con la celebración de la misa del Espíritu Santo, en el Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, presidida por Vicegrancanciller de la Facultad, P. José Francisco Ruiz Pérez SJ.

Posteriormente, a las 12:00h, en el salón de actos de la Facultad, tuvo lugar el acto académico, presidido por la Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Granada, Dña. María López-Jurado.

El Secretario de la Facultad, Carlos Javier Palomeque Baena, procedió a la lectura de la memoria académica del curso 2014/2015.

A continuación, la profesora M. Junkal Guevara tuvo la lección inaugural titulada “El gigante que venció al rey: la historia del combate entre David y Goliat (1 Sam 17-18,10) y sus relecturas hasta Flavio Josefo”.

El P. Diego M. Molina SJ, Rector de la Facultad, pronunció unas palabras para señalar las líneas principales a subrayar durante el curso que acaba de comenzar, el trabajo académico riguroso y entusiasta; la investigación diligente; el desarrollo y profundización de la investigación en torno al diálogo Islam-cristianismo; y la reflexión en torno a la formación de los laicos.

La Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Granada, Dña. María López-Jurado, cerró el acto académico elogiando el trabajo realizado en la Facultad y prometiendo, en nombre de la Rectora de la Universidad cuya ausencia disculpó, un fortalecimiento de las relaciones y proyectos conjuntos.


Ayer martes tuvo lugar la apertura del curso en la Facultad de Teología de Cartuja en Granada, donde estudié la Sagrada Teología. Por aquellos años las sesiones de abrir un nuevo curso contaban con la presencia de varios obispos de toda la Provincia Eclesiástica de Granada, quienes presidían la Misa del Espíritu Santo.

Hasta el curso pasado estuvo el obispo de Guadix-Baza. Ayer no acudió ningún prelado. Otros años ha asistido el Rector de la universidad granadina. Este curso tampoco. Ha enviado a una vicerrectora.

La Facultad que ha cumplido setenta años de su creación en manos de la Compañía de Jesús, por donde hemos pasado varios cientos de sacerdotes y laicos, ha ido devaluándose progresivamente.

Los enjuagues con la herejía supuso la condena de varios docentes, condenados a no poseer la venia docendi. Era la década de los años ochenta. Lentamente los obispos diocesanos retiraron sus seminaristas de ser alumnos de una Facultad exclusiva en todo el Sur de España.

Pero ningún obispo rompió con el concierto suscrito con la Facultad para que los estudios en los seminarios propios tuvieran la cualidad de ser centros concertados con el centro de los jesuitas.

Se da aquí una dicotomía que me explico, pero que no comprendo ni comparto. Si un seminario diocesano se cobija bajo la sombra de una Facultad teológica debe ser para todo, no para lo que interesa solamente. La ausencia del episcopado de Andalucía Oriental en una apertura de curso lo considero una descortesía, por darle una calificación suave.

Este divorcio debe tener solución en algún momento. ¿Tiene Roma algo que decir en este aspecto?

Creo que sí. Pero quienes deben examinar sus conductas deben los protagonistas de tan deplorable divorcio, que es público y notorio en la sociedad granadina y en toda la Provincia Eclesiástica de Granada, que alberga las diócesis de Granada, Jaén, Guadix, Almería, Málaga y Murcia. Y por la otra parte la Compañía de Jesús. Vueltos de espaldas no se consigue nada. Es hora de buscar la unidad en lo esencial. Y hacerla visible.

Tomás de la Torre Lendínez en Infovaticana

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