Aparque aquí con todas las bendiciones

El Obispado de Lugo y 83 sacerdotes explotan un estacionamiento público

En Lugo ya se puede aparcar con todas las bendiciones celestiales. Para lograrlo basta con ocupar una de las 238 plazas de las que dispone desde ayer el Obispado de la ciudad en un aparcamiento público de tres plantas. De las tarifas -0,15 céntimos por minuto- una parte será para obras sociales, otra para la financiación de la diócesis y el resto para una sociedad limitada integrada por 83 sacerdotes que se encargará, inicialmente durante tres años, de la explotación del segundo aparcamiento público con mayor número de plazas de Lugo

El aparcamiento, que ha costado tres millones de euros, está ubicado en la parte posterior del seminario, justo al lado de unas torres de edificios de reciente construcción en las que se venden los pisos más caros de la ciudad. El solar en el que se levantaron también perteneció en su día a la Iglesia, de cuya venta obtuvo los beneficios para construir el aparcamiento subterráneo.

La idea partió del grupo de sacerdotes, quienes, tras convencer al Obispado, constituyeron una sociedad, Aparcadoiro do Seminario, SL, en la que cada uno de los 83 curas, ha aportado 1.500 euros de capital social. Alejandro Pin Díaz es el consejero delegado. No tiene experiencia empresarial, pero sí la fe en que dispondrán de la capacidad suficiente para gestionar un bien propiedad de la diócesis. El sacerdote convertido en ejecutivo vende el servicio como un experto en mercadotecnia: "Disponemos de ascensores con todos los sistemas de accesibilidad y tenemos seis plazas para minusválidos. Para acceder a los lugares de estacionamiento se circula por zonas amplias, con plazas tremendamente cómodas, que disponen de 2,50 metros de ancho por 5 de fondo". "Además, facturaremos por minuto", subraya.

La caridad cristiana, o tal vez el reclamo promocional, permitirá el aparcamiento gratuito hoy y mañana. La sociedad limitada tendrá que entregar 100.000 euros anuales al Obispado, más un 20% de las ganancias y un 5% para Cáritas con el fin de destinarlo a obras sociales. El resto, para el bolsillo de los socios. El consejero delegado no oculta el deseo de la sociedad limitada sacerdotal: "Esperemos que aún nos quede algo para que el dinero que empleamos aquí nos reporte algún beneficio. No queremos explotar a la diócesis, pero tampoco meternos en pérdidas".

Los curas confían en el éxito de la empresa, aunque, en caso contrario, tienen asegurada la clemencia del obispo, José Gómez, quien se ha comprometido con la sociedad sacerdotal a aminorar el importe del alquiler si el negocio no sale como se espera.

El obispo fue el encargado de bendecir el aparcamiento, durante el acto de inauguración celebrado ayer con la presencia del alcalde, el socialista Xosé López Orozco. "Es el día de los inocentes y aún no me lo creo", apuntó el prelado, que llevaba tres años esperando los permisos municipales para poder abrir el aparcamiento.

Gómez concibe el aparcamiento como "un servicio público" a la ciudad: "Es amplio, iluminado, acogedor, cómodo y puede prestar unos magníficos servicios para que la gente venga, aparque y luego pueda pasear por nuestras hermosas calles". El obispo admite que el propósito es "sacarle un rendimiento económico", pero asegura que han huido de la usura. "No es más caro que los demás, pero tampoco queremos realizar una competencia desleal", dijo el obispo, antes de pedir protección divina "para todos los usuarios".

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