Anuncian el fin del ‘califato’ de Estado Islámico: claves sobre el futuro del grupo yihadista

Los expertos advierten que aunque muy debilitado, el grupo terrorista no está acabado.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) se ve obligado a volver a las sombras de la clandestinidad después de perder los últimos territorios de Siria e Irak, donde proclamó su ‘califato’ e implantó el terror en 2014.

Pero la derrota militar del grupo radical arroja dudas sobre la posibilidad de que se produzca un eventual resurgimiento en el futuro próximo si no se mantiene la estabilidad en Siria e Irak.

¿La derrota del «califato» implica el fin del EI?

Estados Unidos, la coalición internacional y los expertos en terrorismo yihadista son unánimes: el EI sobrevivirá a la pérdida de territorio, por lo menos un tiempo.

El investigador Thomas Pierret dijo que este es el final del EI «como organización que controla territorio y que lo administra» aunque no es el «final definitivo» como grupo radical.

El experto apunta a que el EI ya se ha enfrentado a «severas derrotas»anteriormente, como en Irak, donde se redujo a una organización «débil, con unos pocos cientos de miembros restantes», aunque después consiguió «resurgir».

Es de esperar que, en el caso de Siria, los terroristas «sobrevivirán como grupos insurgentes» que operarán desde «regiones remotas en el desierto» y llevarán a cabo operaciones «quizá durante algunos años», como sigue ocurriendo en Irak.

En Irak, donde fue derrotado militarmente en diciembre de 2017, la presencia del EI parece expandirse.

A la inseguridad que causan los atentados, de nuevo frecuentes, se ha sumado un revelador mapa mostrado esta semana por el presidente de EE UU, Donald Trump, con la intención de ilustrar el fin inminente del ‘califato’.

El mapa, elaborado por una agencia de inteligencia, ha puesto en evidencia que los terroristas tienen presencia «residual» en vastas regiones de Irak, en zonas que superan en extensión a las regiones sobre las que llegó a implantar un control efectivo.

El peligro de los yihadistas extranjeros

Entre las filas de los terroristas capturados hay cientos de origen extranjero y que se unieron a la yihad en los últimos años y que, incluso si son juzgados, podrían verse en la calle en poco tiempo por la dificultad de aportar pruebas sobre su participación en los crímenes del EI.

El analista Colum Stark dijo que «va a ser muy difícil encontrar la evidencias para arrestar» a los yihadistas que regresen a Europa para ser juzgados allí, por lo que algunos de ellos podrían ser puestos en libertad «en dos o tres años».

El investigador Kheder Khaddour, del Carnegie Middle East Center de Beirut, señala que, por el momento los países de origen «no tienen una política clara» con respecto a la repatriación, pero en cualquier caso los radicales que han sido apresados seguirán detenidos «hasta que sus Gobiernos encuentren una solución» al problema.

En Irak el Gobierno aboga por juzgar a los yihadistas extranjeros en sus tribunales, pero en Siria, las milicias kurdas que combatieron al EI en estos últimos cuatro años no pueden hacerse cargo de ellos e incluso ha amenazado con soltar a los que tienen bajo su custodia si no son repatriados.

La erradicación del paraíso yihadista

El final del ‘califato’ sí supondrá acabar con la tierra prometida hacia la que han emigrado miles de yihadistas extranjeros, incluidos los procedentes de Europa.

El EI «creó una imagen atractiva» para la gente «marginal» haciendo del grupo terrorista «una plataforma donde llegar a tener poder» y esto permitió a los radicales crecer y aumentar su fuerza, apunta Khaddour.

A pesar del final del ‘califato’, algunas filiales del EI sí siguen controlando territorios que podrían atraer a radicales, como es el caso de la península del Sinaí (en Egipto), o Afganistán, pero las condiciones son muy diferentes a las que se dieron en Irak y Siria.

Y el principal factor que explica la expansión del EI en estos países, según el investigador, fue que la frontera entre Siria e Irak estaba «debilitada» por el conflicto sirio y el «régimen de (el presidente sirio) Bachar al Asad no fue capaz de controlarla«.

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