Antonio Aramayona: «Me declaro agnóstico respecto del ateísmo»

Entrevista a propòsito de la presentación de su libro «¿dios?»

El título es esclarecedor: '¿Dios?' Una mirada crítica sobre las religiones. Antonio es profesor de filosofía, colaborador de este diario y miembro de la asociación MHUEL. Lo presentan hoy en Cálamo (20.30 h.)

– ¿Pero Dios no se escribe con mayúscula? – Zanahoria, león, y casa se escriben con minúscula, porque son nombres comunes. Napoleón y Labordeta se escriben con mayúscula porque son nombres propios.

– ¿Que tal se lleva con dios? – ¿Qué tal se lleva usted con el farfolillo?

– ¿Farfolillo? – Es una palabra que me acabo de inventar. Yo me llevo con dios como tu con farfolillo, son palabras que solo tienen sentido y significado para aquellos que se las han inventado y se la creen.

– ¿Tiene usted un contencioso con la religión católica? – No, en absoluto porque soy laicista y queremos ser neutrales con cualquier tipo de condición, creencia o ideas. Lo que yo soy es partidario de la libertad de conciencia para todos en igualdad de condiciones.

– Hawking. – Probar que dios existe o deja de existir, carece de sentido porque dios no tiene referencia alguna. Aquí no hay cabida para dios.

– ¿Todos los dioses son iguales? – Exactamente iguales porque todos han aspirado en su época a ser los únicos verdaderos y los demás, falsos.

– Un visitante del espacio quedaría anonadado ante tantas marcas de dios. – Sin duda alguna, lo que pasa es que no entendería nada cuando le explicaran en qué consiste la marca dios.

– ¿Que contiene el libro? – Es un libro que aspira a estar equidistante entre la afirmación y la negación. Es una invitación al lector, a que repiense algunas ideas básicas: el infinito, el espíritu, lo sagrado, la eternidad, la salvación… Que las analice críticamente. Y cuenta cómo el cristianismo llego a ser la religión verdadera.

– Laicismo y estado aconfesional. – El laicismo y el estado aconfesional, al que el libro dedica unos capítulos, es la única garantía de que la ciudadanía ejerza su derecho a la libertad de conciencia, en plena igualdad de condiciones.

– ¿La gente, la ciudadanía se pregunta cosas? – La gente se pregunta muchas cosas. Cansados de preguntas que no tienen sentido, cuya respuesta es no te preguntes más, como les invitan todas las religiones y sus dogmas. Evidentemente no se hacen preguntas sin sentido.

– ¿No será usted ateo? – Declararse ateo siempre me ha parecido un síntoma de cierta religiosidad militante. Da por hecho que se puede hablar de dios aunque sea para negarlo. Por consiguiente me declaro agnóstico también respecto del ateísmo.

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