Antes de hablar de estado laico hay que entender a la religión

No voy a hablar de dioses ni de Dios, simplemente hablaremos de religión y podemos partir con su utilidad histórica diciendo que es la base de todas las culturas antiguas, las grandes construcciones de Sumerios, Caldeos, Egipcios, Griegos y Romanos hablan de ello. Todo soberano para justificar su poder afirmaba ser hijo o parientes de alguno o bien se declaraban a sí mismos Dios y quien no lo adorara era un ateo. Hoy en nuestra cultura nos enseñan solo uno, pero en aquella época abundaban los que se decían hijos de dios.

La tesis del antropólogo social polaco Bronislaw Malinowski, escribió en 1935 que los seres humanos de cualquier parte del mundo veneran, sobre todo, a los antepasados y a los dioses como guardianes de las tradiciones. Toda religión implica un premio a la virtud y un castigo al pecado.

Hay un estudio de Febrero/2008 que apareció en la revista Psychological Science, de un equipo de científicos entre los cuales estaban John Cacioppo y Nicholas Epley, quienes colocaron de ejemplo la película “El Náufrago”, aquí el personaje (interpretado por actor Tom Hanks) crea una relación con una pelota de Vóley a la que llama Wilson. Dicho estudio muestra el comportamiento humano en soledad. El homo sapiens tiene una irreprimible naturaleza social, la que estará reflejada en el hecho de otorgarle cualidades humanas a una infinidad de cosas inanimadas y animadas, como su auto, su computador, su smartphone, sus plantas, su mascota, etc. Esta actitud es mucho más notoria en personas que viven solas, personas que también suelen tener la tendencia a creer en cosas sobrenaturales, como dioses, ángeles, milagros, en la astrología, el tarot, etc. Son personas a las que les resulta más fácil conversar con su mascota y/o tener fe.

Los elementos descritos hasta aquí se engloban en algo que es propio del ser humano y es sureligiosidad, pudiendo afirmar que las religiones surgen como una necesidad, como una vía para expresar dicha religiosidad. Que son propias y únicas en cada época y cultura.

Un ejemplo de religiosidad la podemos dar incluso con el Comunismo, una ideología abiertamente atea y a pesar de ello actúa como una religión ya que tiene mandamientos, dogmas, un libro sagrado y el culto a los muertos, ejemplo de esto último es mantener en ataúdes de cristal, para su contemplación, cadáveres de emblemáticos líderes, como Lenin, Mao, Ho Chi Minh y Kim II Sung, todos ellos fueron dictadores y en vida los adoraron como dioses y en contra de sus propios deseos los momificaron.

Desde el año 2003 a través de varios experimentos se busca ver cómo nace la fe en que somos observados por seres sobrenaturales que influyen en nuestra conducta. Estos experimentos permitieron descubrir, tanto en niños como en jóvenes, que existe una mejora del comportamiento cuando se les dice que son vigilados por seres invisibles o están en la presencia de espíritus. Incluso, estos experimentos funcionan de igual manera tanto en niños y jóvenes de familias creyentes como laicas.

En los niños existe una creencia intuitiva de una vida sobrenatural. Es decir, la religiosidad tiene una fuerte componente genética, que gracias a la influencia de la educación y el ambiente se manifiesta y desarrolla. Esto está corroborado con el estudio de gemelos univitelinos. Ahora la pregunta es ¿por qué?. Gracias a la Neurociencia y al estudio desde la Evolución, tenemos una interesante respuesta. La religión permitiría fomentar la confianza y el compromiso dentro de un grupo, facilitando el buen funcionamiento de una sociedad al inculcar normas de conducta. Pero, también es una espada de Damocles y tiene algunos efectos indeseados y sería la invención y adoración de seres imaginarios, que explicarían todo desde una perspectiva mágica. Esta visión mágica de la realidad deja de lado y en muchos casos desprecia la vía racional.

Podríamos decir que es ¿una adaptación evolutiva errónea?, al ser una actividad costosa, pero si perduró en el tiempo debe tener ventajas. El antropólogo Richard Sosis de la universidad de Connecticut, comparó el año 2003 la conducta de miembros religiosos y laicos de las granjas agrícolas israelíes en régimen de cooperativa (kibutz). A través de un juego, los investigadores midieron el grado de confianza mutua y de colaboración recíproca. Sosis y sus colegas comprobaron que los judíos ortodoxos colaboraban con más confianza y corrían más riesgos que los no religiosos. Además, en este juego los varones creyentes se mostraban más exitosos que las mujeres creyentes. Los investigadores asumen que este resultado se produce porque los varones rezan en público en la sinagoga, en cambio la religiosidad de las mujeres se manifiesta de manera privada. Otro modo de notar diferencias, es que los kibutz laicos se encuentran en condiciones económicas inferiores. Es decir, la religión fomenta la confianza y el compromiso dentro del grupo. Si un individuo está dispuesto a ir a misa, pagar dinero a su iglesia, bautizar a su hijo entonces los demás creyentes asumen que es uno de ellos y pueden confiar en él.

Según una encuesta en los Estados Unidos, el año 2007 efectuada por el organismo independiente Pew Research Center, un 40% de los ciudadanos mostraba reparos frente a un candidato mormón y un 46% en caso de uno musulmán u homosexual, en cambio sube al 63% si el candidato era ateo.

Finalmente podemos afirmar que las religiones entregan no sólo creencias que suplen necesidades humanas, sino también normas de conducta y valores que son deseables. Las religiones, de una forma u otra, predican el amor hacia los demás, el consuelo en la aflicción, la vida en paz y la esperanza de una vida futura. Siendo capaz de fundir a los creyentes en un cuerpo único y duradero, encerrando también un significado del mundo alimentando toda clase de mitos sobre su origen y fin.

Hoy nos creemos civilizados, pero no somos hormigas que no requieren un líder para funcionar, nosotros somos animales de manada y como tales, necesitamos consciente o inconscientemente un líder a quien solicitar guía y protección. Es algo que está escrito en nuestros genes. Desde pequeños necesitamos tener una autoridad o un Alfa, por ejemplo el Padre de familia, el presidente de curso, nuestro jefe en el trabajo, el capitán del equipo, el presidente del sindicato, etc. Siempre, en toda actividad, nos las arreglamos para elegir un líder. Incluso Dios podría ser considerado una evolución del macho Alfa.

Obviamente esto no es malo, es una buena forma de organizarnos, el problema viene cuando este líder abusa de su poder y obtiene beneficios para sí mismo y para sus más cercanos a consta de la inmensa mayoría o convierte a sus seguidores en fanáticos ciegos e intolerantes que buscan imponer las ideas de su líder a cualquier costo.

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