Ante la proliferación de procesiones extraordinarias en Cádiz y otras diócesis andaluzas, algunos obispos tratan de regular y controlar sus salidas

El que esté libre que tire la primera piedra. Parafraseando el pasaje evangélico, las cofradías gaditanas no pueden sentirse ajenas a la situación que se viene dando del amplio número de procesiones extraordinarias que se celebran y que ha motivado ya el interés por el Obispado de Cádiz y, en general, por todas las diócesis de Andalucía para poner algunos frenos. Un repaso a lo que ha venido aconteciendo en los últimos años refleja que todas las hermandades de penitencia han celebrado procesiones extraordinarias en la friolera de los últimos doce años.

2005 marca, de algún modo, el inicio en Cádiz de este boom procesional. Hasta entonces la convocatoria de extraordinarias era mucho más distanciada, pero ese año concurrieron varias efemérides que llevaron a la calle un buen número de procesiones. La más significativa, sin duda, la magna que volvía a celebrarse después de la del Sábado Santo de 1982 (y en este caso con advocaciones marianas, al cumplirse el 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada).

A partir de esa fecha se abrió la mano de manera notoria en el Obispado, que en 2007 volvería a celebrar una coronación canónica después de veinte años (y que además lo haría por partida doble con la Virgen del Carmen, en julio, y María Auxiliadora, en diciembre) y que en estos últimos tiempos ha celebrado dos vía crucis diocesanos (agosto de 2011 y julio de 2018) y otra magna mariana(junio de 2017), y que ha autorizado la magna del Sábado Santo de 2012, un rosario público con varios pasos (mayo de 2013), las exposiciones Pietas Populide 2012 en Santo Domingo y Santa Cruz (con los respectivos traslados de imágenes en sus pasos procesionales) y un sinfín de procesiones por aniversarios varios que han venido colmando la agenda cofradiera.

No en vano, hay cofradías que acumulan hasta siete procesiones extraordinarias de sus titulares en apenas una década. Todas las cofradías que salen en Semana Santa tienen en su cuenta particular al menos una salida de uno de sus titulares en extraordinaria entre 2005 y este año en curso. Tanto es así, que las únicas imágenes titulares de hermandades penitenciales que no han protagonizado una procesión extraordinaria en los últimos tiempos son las Dolorosas del Despojado, Prendimiento, Vera–Cruz, Sanidad, Cigarreras, Nazareno (al haberlo denegado el Obispado hace unos días) y Buena Muerte; a las que se suma el Cristo yacente del Santo Entierro.

Este elevado ritmo procesional también incluye a las hermandades de Gloria, entre las que salvo la hermandad del Rocío (cuyo Simpecado se cayó a última hora del listado de participantes de la magna mariana de 2017 por la negativa del Ayuntamiento a que salieran los mulos que tiran de la carreta) también contabilizan varios cultos externos fuera de su fecha habitual.

El ejemplo más claro de esto último sería el de la Patrona, que en los últimos tiempos protagoniza numerosas salidas extraordinarias como la anunciada este mismo año cuando vaya a visitar a las concepcionistas de la calle Montañés; de igual modo, imágenes que gozan también de amplia devoción han salido en diversas ocasiones a la calle, como la Virgen de la Palma (en el Corpus de 2005, en 2012 y en septiembre de 2016) o la del Carmen (con motivo de su coronación en 2007 y luego en 2011, con el antiguo templete, y en 2013).

Lo extraordinario, por tanto, parece haberse convertido en habitual una vez comenzado este siglo XXI. Y de ahí la intención del Obispado de Cádiz y de las diócesis de Andalucía de buscar límites a tanta salida.

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