Ángeles y demonios en clase

El 75% de los alumnos andaluces reciben la asignatura de Religión El cheque libro de la Junta incluye el libro de texto, pero no la alternativa

Un niño de unos siete u ocho años recoge sus materiales. El profesor recién llegado le espera paciente en la puerta. El niño se despide con una sonrisa amarga de su compañero de pupitre. Es turno de la clase de Religión. En el recreo otros alumnos le llaman "demonio".

El relato pertenece a un día escolar cualquiera y es una de las denuncias recibidas en el Observatorio del Laicismo. Manuel Navarro, coordinador de Andalucía Laica y vicepresidente de Europa Laica, denuncia la "discriminación" que sufren niños que han optado (por conciencia de sus padres en el caso de los más pequeños) por no recibir estas clases. La LOE permite la elección. A cambio se ofrece una alternativa, aunque también hay quejas de cómo se regula.

El Observatorio ha recibido numerosas denuncias de alumnos en los pasillos en horas muertas. La Consejería de Educación niega la mayor: la atención educativa al alumnado está garantizada.

A partir de la reforma impulsada por el ministro José Ignacio Wert (Lomce) no habrá debate: Religión y su alternativa (Valores Sociales y Cívicos) serán evaluables. Valdrán para pasar de curso o para recibir becas.

En los colegios e institutos andaluces la asignatura de Religión ha ido perdiendo adeptos en los últimos años, aunque de manera muy leve. Siguen siendo mayoría, un 75% del total.

La tendencia desde 2007 ha sido favorable a buscar una alternativa. En Primaria (como en la clase del niño que ilustra este reportaje) nueve de cada diez alumnos han venido dando Religión, tanto en centros públicos como concertados. Este porcentaje era el curso pasado (últimos datos disponibles) de un 88,1%, un par de puntos menos. Un 10,5% de los niños (como nuestro protagonista) son acompañados a la biblioteca para una hora y media semanal de lectura o, junto a otros niños, reciben lecciones de un profesor que ha preparado un programa, u otras posibilidades recogidas bajo el concepto 'atención educativa'. El porcentaje restante pertenece a otras religiones.

A partir de los doce años (ESO) Religión comienza a tener rival. En 2007 el 69,5% de los alumnos de Secundaria daban la asignatura, por el 30,2% que prefería la alternativa. Ese año un 4,7% dieron Historia de las Religiones, materia que desapareció. El curso pasado el 66,1% dieron Religión por un 31,4% la alternativa.

Y a partir de los 16, en Bachillerato, es donde mayores cambios ha habido. De un 51-48 se ha pasado a un 45-54 a favor de la alternativa, sea cual fuere en los institutos.

Las asignaturas marías (en lenguaje coloquial) sirven para mejorar las puntuaciones y en cada centro los alumnos conocen cómo sacar mejor rédito a la elección, conciencia aparte.

Esta picaresca académica permanecerá con la reforma. Religión o Valores serán computables y tanto la izquierda como numeroso colectivos han protestado porque la Religión entre de manera oficial entre las asignaturas oficiales, "al nivel de las Matemáticas".

La Junta de Andalucía, según dijo el pasado martes la consejera Mar Moreno, iniciará un plan B para "mitigar" los efectos de la reforma y convocará a "más de 500 expertos" en un grupo de trabajo. (El plan A sería continuar con la protesta para evitar la aprobación en el Congreso.)

La Religión sin embargo forma parte de las asignaturas cuyos materiales son sufragados por el cheque libro. Navarro protesta: "Siempre hemos planteado que la Junta de Andalucía no tiene por qué pagar un material que es confesional, y si alguien tiene duda de que la enseñanza de la religión no es una cuestión de catequesis que lea el último documento de la Conferencia Episcopal, donde claramente habla de la labor evangelizadora o pastoral. Las creencias no se deben cobrar a cargo del erario público", zanja. Andalucía Laica apuesta porque la "enseñanza del hecho religioso" se incluya en la asignatura de Historia o Historia del Arte o de la Filosofía "y se enseñe como un fenómeno más dentro de la historia, no como una enseñanza adoctrinadora".

La Consejería de Educación explica que el cheque libro incluye todos los libros correspondientes a las asignaturas en las que el alumnado esté matriculado. Estos materiales deben ser renovados cada cuatro años por el programa de gratuidad de los libros de texto. La paradoja sería mayor si Educación no financiase los materiales de la alternativa, lo que Andalucía Laica ha denunciado durante años. Pero Educación publicó una orden en 2011 por la que prohíbe expresamente que los centros escolares cobren por estos materiales a los padres. "En ningún caso se cargará gasto alguno a las familias por materiales complementarios ni exigir material o carga económica para el desarrollo curricular".

Los centros tienen asignada una cantidad cada año depende del grado educativo y, si se sobrepasan, tienen que ser ellos los que abonen a las librerías. Otra cuestión es que algunos centros no lo están cumpliendo o algunos padres lo ignoren.

Educación apostilla que la relación de libros de texto que se incluye en el cheque libro está aprobada por el Consejo Escolar (en el que se integran las asociaciones de padres) a propuesta de los órganos competentes en coordinación didáctica del centro educativo.

La tesis de que la Religión esté fuera de las escuelas recibió esta semana un curioso aliado. José Chamizo, sacerdote y Defensor, rechazó que Religión fuese evaluable. No obstante, la última reforma educativa llevará a que ángeles y demonios sean materia curricular.

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