Andalucía Laica defiende la independencia efectiva del Estado con respecto a cualquier confesión

Garantizar la «independencia efectiva» del Estado con respecto a cualquier confesión religiosa y asegurar un sistema educativo laico «como derecho universal, igual e integrador, dentro de un proyecto común de ciudadanía». Esos son dos de los objetivos esenciales de Andalucía Laica, una organización sin ánimo de lucro que aboga por la separación entre la Iglesia y el Estado y que ha mantenido recientemente una reunión de coordinación en Montilla para hacer balance de los proyectos que han venido desarrollando en los últimos meses.

«Defendemos que cualquier persona pueda tener sus propias creencias pero que las mismas no salgan al ámbito de lo político o de lo legislativo», indicó Manuel Navarro, coordinador de Andalucía Laica, quien defendió la neutralidad del Estado y una separación entre lo religioso –que se debe circunscribir al ámbito personal– y lo público.

Para el portavoz del colectivo, «seguimos viviendo en un Estado confesional en donde predomina una injerencia por parte de lo religioso en el ámbito de lo público» y, para apuntalar su afirmación, recordó que «todavía permanecen símbolos religiosos en hospitales, en escuelas o en centros públicos». En ese sentido, y teniendo presente que «la ciudadanía es cada día más plural», Navarro manifestó que «el Estado no puede identificarse con una confesión o con una doctrina concreta».

Desde hace unas semanas, Andalucía Laica ha iniciado una campaña que, bajo el título Por un Estado laico, pretende transmitir a las organizaciones políticas la necesidad de impulsar «esa transición real hacia una democracia que posibilite esa libertad de conciencia para todas las personas y no solamente para quienes tengan una determinada convicción», según Navarro.

Otro de los portavoces de Andalucía Laica, José Antonio Naz –muy vinculado a Montilla tras haber impartido clases en el IES Inca Garcilaso y haber pertenecido a la Corporación Municipal», recordó que la Carta Magna de 1978 contempla la aconfesionalidad del Estado, algo que, a su juicio, «no se está cumpliendo».

Centrándose en el ámbito de la educación, José Antonio Naz manifestó la necesidad de formar en las aulas a «personas con capacidad crítica, abierta, no dirigida y no fanatizada». En similares términos se expresó Manuel Navarro, quien abogó por «una escuela en la que se imparta una enseñanza libre de todo adoctrinamiento religioso, político o de cualquier otra naturaleza».

«Uno de los lugares donde se está produciendo una mayor vulneración de la libertad de conciencia es en el ámbito escolar, donde se sigue manteniendo simbología religiosa dentro de los centros públicos, que son de todos: creyentes y no creyentes», insistió el coordinador de Andalucía Laica, quien hizo hincapié en que «los colegios no son lugares para explicar el catecismo o para impartir doctrina católica porque para eso ya existen las iglesias».

Por último, Tenti Serrano se mostró confiada en articular un grupo de Montilla Laica en la localidad que permita difundir las ideas laicas, democráticas y de derechos humanos. «Lo que busca el laicismo, fundamentalmente, es el respeto y la defensa de la libertad de conciencia de todas las personas, incluyendo todo tipo de creencias y de convicciones, sean religiosas o no, en el ámbito personal de cada uno», explicó Manuel Navarro, quien denunció que «existen unos privilegios y una falta de neutralidad por parte del Estado, a la hora de tener en consideración la presencia de lo religioso y de las creencias en el ámbito de lo público».

Reunion Montilla Andalucia Laica 2015

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