Analfabetismo científico en la Lomce

El papel del conocimiento científico es evidente: la mayoría de los objetos y materiales que utilizamos en la vida cotidiana se han fabricado gracias a la ciencia, los avances en la salud serían imposibles sin el desarrollo científico. Tampoco hay que olvidar su papel como un elemento esencial de la cultura de nuestro tiempo, que ha permitido explicar el mundo que nos rodea. Por ello desde la UE en el Informe Rocard se manifiesta la preocupación por la disminución en la matriculación en los estudios científicos y técnicos, ya que sin formación científica básica es imposible el desarrollo de una sociedad avanzada.

¿Cuál es la situación de España? Un informe del Senado en 2003 ponía de manifiesto que en España la situación de los estudios científicos era preocupante. En todos los países de nuestro entorno europeo, la Física y Química en 1º de Bachillerato son dos asignaturas y aquí sólo una. Antes nos acompañaba Portugal en esta situación, pero ahora no sucede ni en Portugal ni en Cataluña. Esta problemática sólo fue tenida en cuenta en la LOE mediante la asignatura de Ciencias para el mundo contemporáneo para todo el alumnado de 1º de Bachillerato. La Lomce, y en especial su desarrollo en la Comunitat Valenciana, además de suprimir esta asignatura, empeora considerablemente la situación. Reduce la Física y Química de 2º de ESO a dos horas semanales, cuando antes las Ciencias Naturales tenían tres. Se mantienen la Física y Química y la Biología y Geología de 3º con sólo dos horas semanales cada una, las mismas que le corresponden a la Religión.

En 1º de Bachillerato científico todas las asignaturas científicas del mismo han sido reducidas de 4 a 3 horas para introducir una segunda específica optativa, mayoritariamente no científica. Con esto se produce el disparate de que por primera vez en muchos años (habría que retroceder más allá de la LGE del 90), los alumnos de ciencias de 1º de Bachillerato sólo van a tener garantizadas 9 horas de ciencias sobre 32, es decir, un 28,1 % del horario cuando desde la LGE tenían como mínimo 12 sobre 32, es decir un 37,5 %, que ya no era mucho. El disparate se acentúa cuando vemos que en la Física y Química se han incluído más contenidos de los que había antes para 4 horas, algunos de los cuales aparecían en 2º de Bachillerato.

Parece que esto se hace para establecer otra una segunda optativa, a la que si añadimos que la Religión o su alternativa son evaluables, suman 12 materias en un año, lo que no se considera educativamente recomendable, ya que son muchas asignaturas con pocas horas. Y el ser evaluable implica que influye no sólo en la promoción de curso, sino en la concesión de las escasas becas. Por último, y como mayor disparate, las alternativas a la Religión en 1º de Bachillerato son Anatomía aplicada o Cultura científica, como si ciencia y religión estuviesen contrapuestas siguiendo así la más rancia tradición nacional católica. Además, si los alumnos que se especialicen en Humanidades y Ciencias sociales escogen Religión, esta elección se hace incompatible con una formación científica, que para ellos finalizará en 3º de ESO. Con esta reforma, la situación de la educación científica en Secundaria camina hacia el analfabetismo. Y después nos escandalizaremos cuando aparezcan los resultados de comprensión científica en las pruebas PISA.

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