Amén

SOSTIENE mi dentista que la culpa de cómo funciona la Iglesia en Navarra la tenemos todos. "Toda la vida les hemos dejado hacer, pedir, tocar, juzgar y condenar sin pararles los pies, y mírales ahora: igual te inscriben mil propiedades a su nombre que te niegan que se mancharon las manos en el 36", explicaba ayer mientras me retocaba los empastes. Como, inmovilizada en el sillón con la boca abierta, no podía discutirle, negué con las dos manos. "A mí no me mezcles en sus operaciones inmobiliarias, que tengo las manos limpias y, en la Guerra Civil, yo no estaba", me defendí cuando pude.

Las dos somos de pueblo, las dos de familia católica y las dos vivimos ahora ajenas la religión y lo religioso. Pero, sin pedir permiso, la Iglesia vuelve siempre a nuestra actualidad y ahora, además de a las tribunas, a los tribunales. "Que no se nos molesten nuestros amigos creyentes, pero su jerarquía siempre ha tenido mando en plaza en Navarra", argumenta mi agnóstica odontóloga. "A ver quién me niega lo que toda la vida se ha sabido en cualquier casa. ¿Quién no tiene un conocido al que una sotana se le ha acercado demasiado en el colegio o en la sacristía? ¿En qué pueblo no se saben el nombre y apellido de más de un párroco que instigó, denunció y hasta se le fue la mano en su cruzada contra los rojos? ¿No hemos visto siempre cómo han hecho y deshecho, comprando y vendiendo pecados y perdones? Y todos callados, besándoles la mano".

Me voy de la consulta con la anestesia puesta, el espíritu revuelto y diciéndole amén, porque tiene razón: les hemos dejado hacer, atesorar y administrar durante tantos años que ahora se les hace imposible rendir cuentas como al resto de los mortales. Sus argumentos ya no son artículo de fe y acuden a los tribunales terrenales a pedir justicia, como esta semana con la ermita de Garísoain. También escriben en la prensa queriendo borrar la memoria histórica y negando lo que hicieron hace 75 años. Después de décadas de amén ¡tanta preocupación por lo mundano! La espiritualidad, tan íntima y privada, no debería buscar poder, fama, privilegios ni bienes. También lo dice mi dentista: "que convivan con todos, como hacen otras religiones; mira lo discretos que son los musulmanes".

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