Aluvión de críticas contra el nuevo currículo de Religión Católica, diseñado por la Conferencia Episcopal

El nuevo currículo de Religión Católica ha generado un aluvión de reacciones, tanto en el ámbito político como en la esfera social, hasta el punto de que el PSOE ha pedido la comparecencia urgente del ministro José Ignacio Wert en el Congreso de los Diputados para pedirle explicaciones. La polémica se ha suscitado a raíz de la publicación en el Boletín Oficial del Estado de los nuevos contenidos de la asignatura, elaborados por la Conferencia Episcopal para ajustarla a la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa. Entre las novedades más criticadas se encuentran la inclusión de rezos en la enseñanza Primaria y la supresión de las referencias a otras creencias en Secundaria.

De momento, el Gobierno ha querido alejarse de la polémica, arguyendo que desde la firma de los Acuerdos con la Santa Sede, en 1979, el Ejecutivo no tiene competencias en esta materia. Fuentes del Ministerio de Educación, citadas por ‘El Periódico’, han incidido que el diseño del currículo de Religión sigue correspondiendo a la Conferencia Episcopal Española y que la función del departamento que dirige Wert se limita en este caso a su publicación en el BOE.

Este argumento, sin embargo, no es justificación suficiente para Joan Coscubiela y Laia Ortiz, diputados del grupo parlamentario de la Izquierda Plural. El primero ha planteado al ministro, entre otras cuestiones, si “tiene intención, ante lo ridículo de la situación, de reconsiderar el currículo de la enseñanza de la Religión Católica y depurar responsabilidades por haber llevado hasta el BOE unas creencias respetables pero que pertenecen al ámbito privado”. La segunda, por su parte, ha denunciado que Wert “entregue el currículum a los obispos” y que pretenda que “se rece para aprender”.

Una “visión anticuada”
El socialista Mario Bedera ha criticado que “volvamos a los rezos en los colegios”, mientras que el diputado de CiU Pere Macías considera que el nuevo temario representa una “visión anticuada” de la Religión. Más contundentes se mostraron desde Izquierda Unida, al tachar de “inconcebible e inaceptable” que un estado aconfesional regule vía BOE “preceptos de fe”. En este contexto, IU ha pedido sacar del ámbito escolar cualquier religión, acto o símbolo, al tiempo que ha exigido la anulación de los acuerdos con el Vaticano.

En similares términos se ha pronunciado la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, que ha solicitado la “derogación definitiva” de los acuerdos suscritos en el año 1979 con la Santa Sede y la desaparición de la enseñanza de la religión en la escuela pública, tal y como se concibe en la actualidad. Y es que, a juicio de los responsables de FETE-CCOO, está situación es incompatible con un sistema educativo que pretenda garantizar el derecho a las creencias.

Frente a las críticas, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española ha defendido el currículo elaborado por esta institución y ha pedido que la asignatura de Religión no se vea como “algo sospechoso de desestructuración social”. “Lo que yo no puedo hacer es una clase de fundamentalismo”, declaró José María Gil Tamayo, quien negó que la Iglesia quiera “una sociedad confesional”. No obstante, destacó que “quien se desentiende del hecho religioso se desentiende del conocimiento de su historia de pueblo”.

Contenidos y controversia
Religión seguirá siendo optativa, aunque las calificaciones que obtengan los alumnos contarán para la nota media de sus expedientes. Entre otros criterios de evaluación, la asignatura ahora incluye el reconocimiento de “la relación intrínseca que existe entre Dios y el hombre” o “la incapacidad de la persona para alcanzar por sí mismo la felicidad”, en Primaria, y el estudio de “los relatos bíblicos de la Creación y el Paraíso”, en Secundaria. Pero estos son sólo algunos aspectos recogidos en el nuevo currículo.

El texto, no obstante, destaca que “lejos de una finalidad catequética o de adoctrinamiento, la enseñanza de la religión católica ilustra a los estudiantes sobre la identidad del cristianismo y la vida cristiana”. Una afirmación con la que no está de acuerdo la asociación Europa Laica. En declaraciones recogidas por ‘eldiario.es’, su portavoz, Paco Delgado, señala que uno de los cambios más significativos que han venido sufriendo los currículos es que inciden cada vez más en el “creacionismo”. De hecho, entre los nuevos contenidos de la asignatura para Bachillerato se encuentra que el alumno reconozca y se esfuerce “por comprender el origen divino del cosmos”.

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