Algunas reflexiones sobre la ponencia del POSE sobre laicidad del Estado

Aunque lo que nos proponemos es valorar un texto, éste no es el principio de nada, sino la continuidad de un discurso que pretende enmendarse ¿hasta qué punto? Sin ser malpensados entendemos conveniente valorar aspectos como: el cumplimiento en el gobierno ,la seriedad con que se han utilizado en la oposición las cuestiones que se tocan, la credibilidad del equipo redactor de la promesa y la orientación de verdadera renovación que imbuye a la facción aparentemente hoy hegemónica en el PSOE. Estos aspectos atenuarán la ingenuidad, si alguna queda, tras la desafección de cierta casta política, al leer lo que se ha redactado. A ello convendría añadir un contraste con la tradición del partido en el asunto.

Cumplimiento anterior.

Como se explica en el 1603, no se promulgó la Ley de Libertad de Conciencia, mandato del 37º Congreso del PSOE. ¿Cuanto se avanzó hacia la autofinanciación de las confesiones religiosas? ¿Cual ha sido la tendencia de concesiones a la I.C? ¿Cómo se han manejado las relaciones con el Vaticano ante las incriminaciones de este estado sobre laicismo radical o beatificación de sus víctimas y respeto a la memoria? ¿Sirvió de algo las crecientes concesiones al confesionalismo como en las llamadas JMJ?

Seriedad en la oposición.

Cuando el gobierno del PP, haciendo uso o abuso de su mayoría absoluta, cambia aspectos, al parecer sujetos al Pacto Constitucional no divulgado, se amenaza con rechazar el concordato con el Vaticano. Luego, como se ve en el presente texto, aquello sólo era un brindis al sol. Algo parecido con los excesos en la escuela concertada, contra las que despotrican pero no hacen autocrítica de las concesiones que las anunciaron en su LOE. Lo más que se llega es a la pólvora mojada de los señores Maraval y González sobre el error que ambos propiciaron subvencionando a los colegios religiosos.

Credibilidad del equipo promotor del debate.

El señor Jáuregui no se ha andado con sutilezas a la hora de mostrar su aliento clerical (“Llevo 20 en el partido pidiendo más colaboración con la I.C”.). Tampoco anduvo por las ramas marcando los límites a la reforma que el actual desprestigio de la política exige. “Eso es cosa de partidos estables y no de advenedizos sin experiencia”. Ello coincide mucho con oculto pacto constitucional y el fortalecimiento de grupos religiosos (cristianos por el socialismo,..) en detrimento de quienes prefieren la tradición laicista. Esa parece ser de momento la posición hegemónica.

Anticlericalismo trasnochado.

Así se despacha una historia que no se quiere leer y que como consecuencia no deja de repetirse. La santa cruzada nos la repiten desde Roma y desde los poderes económicos descaradamente aliados con las cúpulas clericales. Ustedes han aguado la laicidad y abrieron la puerta al descarnado anticlericalismo. ¿Cómo no oponerse al clero harto de dádivas en el marasmo de la crisis? ¿Como quiere que se sientan las mujeres (tengan que abortar o no) o las personas homosexuales? Hablan ustedes de la realidad como de una foto fija para conservarla. Citan la secularización pero no reflexionan sobre ella. Ni miran sus tendencias, ni reparan en las coacciones de los resortes tradicionales

Apenas abordan la cuestión con propuestas marginales como las inmatriculaciones o algunos protocolos que, vistos los precedentes y ausencias, ya veremos en qué quedan. ¿Dónde dejan algún poso de la ILE o de la pasión republicana por la educación racional?

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