«Alá nos hará vencer»

Los rebeldes sirios apelan a la ayuda divina para lograr derrocar al régimen de Al Asad

Vivimos desde hace años bajo la opresión de los Asad, siempre hemos tenido la boca cerrada por miedo a las represalias; nunca hemos tenido derechos, ni libertad, no tenemos medios de comunicación libres con el valor suficiente para denunciar nuestra situación y nosotros queremos libertad", señala fervientemente Abu Omar, líder espiritual del Ejército Libre Sirio (ELS) en las montañas de Jabal Zawiya, única zona liberada de Siria. "En los países árabes hemos vivido bajo dictaduras pero nos hemos dado cuenta de que así no podemos seguir y hemos salido a la calle para decir basta: todo empezó cuando nuestros hermanos de Túnez derrocaron a Ben Ali".

El clérigo recibe a Público en su reducto de Kam Safra, en el noroeste del país, cerca de la frontera con Turquía y a unos 30 kilómetros de la sublevada Idlib, donde el ELS ha instalado su cuartel general. El religioso se atusa su enmarañada barba mientras varios hombres del Free Army, sin nada más interesante que hacer que beber té, escuchan el discurso de Omar. "Desde hacía décadas la revolución latía en nuestro corazón, pero la represión nos frenaba. Pero cuando vimos lo que hacían nuestros hermanos tunecinos, egipcios y libios nuestra ira explotó. No tenemos armas, pero tenemos el apoyo de Alá", apunta desafiante. "Pararemos los tanques con ayuda de Alá", asegura tajante. "Él nos hará vencer".

El Ejército Libre Sirio tiene su base en el noroeste del país, junto a Turquía

Abu Omar estudiaba religión en Hama durante la sublevación de 1982 que el padre del presidente Bashar al Asad aplastó matando a decenas de miles de personas y recuerda que lo que ocurrió entonces podría repetirse ahora. "El Gobierno está haciendo lo mismo que hace 30 años. Hafez reprimió al pueblo en Hama, en Alepo e Idlib Su hijo ahora está luchando contra toda Siria". "Al principio nos manifestábamos en paz, Dios estaba de nuestro lado porque pedíamos libertad, pero ahora hemos tenido que coger las armas para defendernos". Las palabras del clérigo son secundadas por su camarilla, que asiente todo gesto y palabra.

La Primavera Árabe ha destronado a dictadores anquilosados en el poder para aupar a islamistas. En Siria, la situación es parecida y Abu Omar es un perfecto ejemplo de los que luchan para conquistar una libertad que se les ha negado desde hace decenios.

"Nosotros no queremos la ayuda de la OTAN porque ellos lo único que buscan es hacer negocio, pero si mi dios quiere, nosotros les recibiremos como hermanos". La doble moral del clérigo se estrella contra la realidad. La revolución siria se ha enquistado. En los casi nueve meses de protesta, los avances son mínimos y la represión de Al Asad contra su pueblo aumenta cada día.

"Si mi dios quiere, aceptaremos ayuda de la OTAN, pese a que busca negocio"

Una guerra perdida

Mientras tanto, en Jabal Zawiya, el grueso del ELS, con Omar a la cabeza, confía en la ayuda divina para vencer a la maquinaria del dictador. Sin un triste lanzamisiles, una mina antitanque ni una batería antiaérea están seguros de ganar una guerra que de antemano tienen perdida.

Mientras espera la ayuda de la OTAN, (si Alá quiere), el clérigo endurece su discurso contra las voces que califican el conflicto de guerra civil. "Aquí nunca habrá una guerra civil. Los suníes y los alauíes somos hermanos, familia. No habrá enfrentamientos religiosos entre nosotros como ocurrió en Irak. Es cierto que algunos alauíes están con la familia Asad, pero eso bajo ningún concepto significa que vaya a haber una guerracivil entre los sirios" apunta, negando las informaciones que hablan de violencia sectaria en varias partes de Siria.

Los rebeldes descartan una guerra civil entre suníes y alauíes

De la misma opinión que el clérigo y guía espiritual del ELS es el capitán Abu Mujaidín, antiguo miembro del Ejército de Bashar al Asad. Ahora es el principal jefe militar de los rebeldes en las montañas de Jabal Zawiya. "No creo que Siria se convierta en Irak. Lo que está ocurriendo en Homs donde cristianos y suníes han comenzado a matarse entre ellos ha sido promovido por el régimen", afirma.

Mujaidín argumenta que "el Gobierno secuestra a niños cristianos, los asesina y arroja sus cadáveres en los barrios suníes para culpar a la oposición de sus muertes con el objetivo de incitar el odio confesional. Con esto pretende crear una división entre los sirios y que nos enfrentemos los unos a los otros, pero en este país todos somos hermanos, no hay diferencia entre alauíes, cristianos o suníes", sentencia el militar desertor.

Violencia sectaria

Pero la realidad es que los muertos por la violencia sectaria han comenzado a ensuciar la revolución siria y emponzoñar lo que estalló como la lucha de un pueblo oprimido para conseguir la libertad. El 99% de los desertores que forman parte del Ejército Libre Sirio son suníes. Con esos números en la mano, las palabras de AbuOmar y de Abu Mujaidín resultan bastante desvirtuadas.

Los discursos de los dos líderes de la resistencia difieren muy poco salvo en un punto: en la necesidad de ayuda de la OTAN para desenquistar el conflicto. "Con la ayuda de Alá y con un corazón valiente venceremos a los blindados y a los aviones de Bashar. Además, esperamos que la OTAN decida implantar una zona de exclusión aérea, porque eso nos ayudaría en nuestro objetivo de avanzar posiciones", reconoce Mujaidín.

"Si de mí dependiese, ejecutaríamos a Al Asad antes de que sea juzgado por la Corte Penal Internacional de La Haya. Es un gran asesino. Está matando hasta a los animales. Su final será como el de Gadafi", arenga el desertor mientras posa para la fotografía con un antiguo Kalashnikov.

Cuatro de los integrantes del Ejército Libre Sirio que desertaron de las Fuerzas Armadas

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