Al Qaeda llama a los estadounidenses a convertirse al islam

Han descubierto las vulnerabilidades mediáticas de Occidente y las explotan a fondo utilizando con vesánica maestría el vídeo doméstico e Internet. Ayman al Zawahri, lugarteniente de Osama bin Laden, ha usado ambos instrumentos para emplazar esta vez a los "infieles" estadounidenses en particular y a los occidentales en general a convertirse al Islam.

El fanático médico egipcio, que parece haber sustituido a Bin Laden, aparece en la grabación acompañado de un supuesto miembro de Al Qaeda de esta nacionalidad, identificado como Adam Yehiye Gadahn. La grabación dura 41 minutos y ha sido publicada en una página web islamista.

"Dios envió a su profeta Mahoma como guía y con la religión de verdad para estadounidenses y occidentales en general… y le envió como su heraldo", asegura el egipcio Al Zawahri en la cinta. Gadahn y Al Zawahri no aparecen juntos en el metraje del vídeo, sino uno después de otro.

"Invitamos a todos los estadounidenses e infieles al islam", afirma Gadahn, vestido con toga y turbante. Gadahn es un estadounidense de 28 años nacido en California y convertido al islam. Está buscado por el FBI por su posible participación en campos de entrenamiento islamistas en Pakistán y por la ayuda prestada a Al Qaeda como traductor.

El canal de televisión Al Yazira ha difundido también parte del video, aunque no ha dado detalles sobre su autenticidad. En su última intervención, el pasado 5 de agosto, el número dos de Al Qaeda aseguró que varios líderes del grupo egipcio de la Gamaa Islamiya se habían unido a la red terrorista, en un vídeo que fue emitido Al Yazira.

"Anunciamos una buena noticia para la Nación Islámica, y es que se nos ha unido una gran parte de los luchadores de la Gamaa Islamiya", dijo el brazo derecho del saudí Osama bin Laden.

COMENTARIO EN EL FARO DE MURCA, Lunes 4 de septiembre de 2006

Miedo al Islam
Santiago Delgado
Al españolito de a pie le asusta pensar qué sería de él, en una situación, previsible en el horizonte demográfico, en la que la población musulmana fuese mayoritaria. La perspectiva de tal horizonte, visualizada desde los dogmas de la izquierda no es nada preocupante. Las leyes democráticas, dicen, son para siempre.
No poseen base de certeza alguna para asegurar tal designio, pero lo dan por suposición firme. La religión, todas las religiones, no son sino el opio del pueblo; éste acaba despertando, y se quita de encima tal embarazo. Ley de Naturaleza. Tal es el planteo de esta izquierda que digo. Amén.

Pero la realidad es muy otra. El Laicismo es, al fin y al cabo, otra religión, se cree, en primer lugar, definitiva, y al resto de religiones, imperfectas y equivocadas. Si a un estado han llegado, piensa, gobernantes laicos, ya está todo hecho. La inmigración se irá asimilando, sea cual sea esa inmigración, y al final todos seremos mestizos y libres, respetándonos entre nosotros esa antigualla de la religión no laicista. Pues parece que no.

Zawahiri, el segundo de Ben Laden, ya ha conminado a Europa y USA para que se conviertan al Islam. Esa es la visión que tiene del mismo problema. O sea, democracia contra islamismo. Miedo da que sea también contra el Islam. No le ha temblado la voz al médico egipcio: Convertíos, infieles. No duda ni un momento de que el futuro es islamista. Los castigos que nos anuncia no son, en su mente, la coacción para que nos convirtamos, sino el castigo mientras no nos convertimos. Porque el final será, piensa él, eso que dice: Dar al Islam: Mundo islamista.

La demografía es ya una ciencia. Midiendo las migraciones, índices de natalidad, y algunos parámetros más, se puede augurar un futuro más o menos cierto. ¿Por qué no se hacen esos estudios? La realidad no es ni fascista ni progresista: es eso, la realidad. O si se han hecho esos estudios, ¿por qué no se propagan?
En Europa hay ya 15 millones de musulmanes. De ellos, leo en un periódico progre, no menos de doscientos mil son militantes islamistas, dispuestos hasta el suicidio. Irán va a tener la bomba atómica antes de cinco años. El mismo Irán que ha regalado a Hizbulá los missiles que lanzaba contra Israel. Marruecos ya tiembla ante la mayoría sociológica, islamista, de la población.

Creo que la primera obligación de la democracia es salvarse a sí misma. Y no por egoísmo, sino porque será la única manera de exportar los derechos humanos a todo el mundo, en un futuro más o menos lejano. O se exige reciprocidad legal y religiosa al mundo islámico, o la democracia habrá de hacer frente a un tercer enemigo, tras el fascismo y el sovietismo, más poderoso que los anteriores: el Islamismo. Vale.

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