Al obispo de Córdoba

Está visto que el actual Obispo de Córdoba se ha empeñado en acabar con lo poco que queda de la Iglesia, y va a conseguirlo. Ante la imposibilidad de convencer, se hace presente en los medios a través del escándalo continuo, y el penúltimo lo ha dado en una carta publicada con motivo de la Navidad, en la que larga “perlas” como las siguientes:
1) “Es más fácil romper un matrimonio que romper cualquier otro contrato".
2) “Siguiendo los planes de Dios, la economía es más estable y armónica.”
3) "los hijos de una familia como Dios manda, crecen más sanos que los que están repartidos y no saben de quién son. ¡Cuánto sufren esos niños!”
Permítame Obispo, que le conteste por el mismo orden.
1) Con mucha más facilidad rompió la Jerarquía Eclesiástica a la que usted pertenece, el contrato con Dios, ya que ustedes, por vuestras obras, no representan a Cristo, sino a los mercaderes que Él expulsó del Templo. Ustedes, la Jerarquía, son el Anticristo.
2) La ruina de Córdoba con un montón de empleados despedidos, uno de ellos suicidado, como consecuencia del agujero de 500.000 millones de pesetas que dejaron en Cajasur “sus mejores Curas” como usted mismo los denominó ¿también siguieron esos planes de Dios? Porque más bien parece que siguieron, los planes de Satanás ¿vuestro Dios?
3) Una familia como Dios manda, no es precisamente lo que mandan ustedes. Nadie elige la condición sexual con la que nace, ni lo que el destino ¿Dios? le depara. Y si todos tienen las mismas obligaciones, todos deben tener los mismos derechos. Conozco familias de gays, divorciados, no casados, etc., en los que incluso reconozco en muchos de ellos una Fe auténtica, que viven plenamente felices. Los que deben sufrir mucho son los Clérigos que faltan a su voto de castidad, sus hijos no reconocidos, las víctimas de la pederastia, etc.
No le digo más, por falta de espacio, Obispo, pero hace usted hablar a las piedras. Feliz año nuevo para todas las personas buenas, sin discriminación alguna. Y al infierno todas las malas, especialmente, las que hacen lo contrario de lo que predican. Amén.

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