Al menos 22 muertos en una protesta en contra de la blasfemia en Bangladés

Miles de manifestantes islamistas han reclamado en Dacca la pena de muerte para los ateos

Al menos 22 personas han muerto y centenares han resultado heridas en Dacca (Bangladés) durante los violentos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y miles de islamistas que reclamaban una nueva ley sobre la blasfemia. La manifestación, que empezó el domingo a mediodía, ha derivado en una auténtica batalla campal que se ha prolongado hasta la madrugada.

Un portavoz de la policía de Dacca, Masudur Rahman, ha explicado que los agentes utilizaron granadas, gases lacrimógenos, cañones de agua y pelotas de goma para dispersar a los más de 70.000 islamistas que habúan ocupado uno de las zonas comerciales más importantes de la ciudad. Según otro agente, Mozammel Haq, hospitalizado a consecuencia de las heridas, los manifestantes atacaron a los agentes con ladrillos, palos y piedros. Uno de los fallecidos es un policía que ha muerto a consecuencia de los golpes en la cabeza que recibió.

Pena de muerte por atacar el Islam

Al grito de "Alá es grande" y "los ateos deben ser colgados", los manifestantes recorrieron el domingo seis de las grandes arterias de la capital de Bangladés, cortando la circulación entre Dacca y las ciudades de los alrededores. Según la policía, al menos 200.000 personas han participado en la manifestación.

"El Gobierno no tiene fe en Alá. Es un Gobierno ateo. Debemos proteger el Islam", argumentaba uno de los participantes en la protesta, convocada por el grupo radical de reciente creación Hefajat-e-Islam. Los manifestantes reclaman la pena de muerte para quienes calumnien al Islam y el fin de la norma que permite a hombres y mujeres convivir en ciertos espacios públicos.

Sheikh Hasina, primer ministro de un Gobierno laico en un país de mayoría musulmana, ha rechazado las demandas argumentando que la ley actual ya contempla penas para quienes calumnien al Islam.

Armados con palos

Los enfrentamientos empezaron cuando la policía intentó impedir el avance de manifestantes, armados con palos, que llegaban de ciudades vecinas y pretendían concentrarse ante la principal mezquita de la ciudad. Al mismo tiempo, los actos violentos se propagaban en otros puntos del país.

Este episodio de violencia, el más grave que vive el país en los últimos años, se produce pocos días después de una de las peores tragedias industriales que ha sufrido Bangladés; el hundimiento de un edificio que acogía fábricas téxtiles en el que fallecieron más de 600 personas, según el último balance de víctimas.

Mani islamista Bangladés 2013

Cientos de islamistas, a la derecha, que bloquean una calle en Dacca, se enfrentran a la policía, el domingo. Rahul Talukder | AP

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