Airada respuesta de los padres católicos ante la reitrada de los crucifijos en Baeza

Observemos la airada respuesta de los católicos ante algo para nosotros tan simple como el respeto mutuo por las cosas y los espacios que nos son comunes a todos. Ellos hablan de sectarismo, intervencionismo, "laicismo beligerante", la estadística cuando les sopla a favor en otros países donde son minoría, hablarían de la necesidad de respetar las ideas de los demás,… Algunos parecen vivir todavía en una época remota donde se nos imponían creencias, símbolos, ceremonias,… las suyas. Sin que nadie pudiese manifestar otras diferentes. Ahora siguen pensando que la democracia también puede imponer, y que un niño y unos padres no son nada, y que su derecho puede conculcarse por la decisión "mayoritaria" de los demás.

Ante el último episodio de sectarismo protagonizado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, ordenando la retirada de crucifijos y símbolos religiosos cristianos de un colegio de Baeza (Jaén) CONFAPA manifiesta lo siguiente:

Primero: Que el motivo alegado para la orden de dicha retirada parece ser la denuncia de un padre del centro que encuentra muy molesto que sus hijos acudan a un colegio donde se exhiben símbolos cristianos. Resulta llamativo que dicha medida se haya tomado de manera tan urgente por la denuncia de un solo padre, sin atender a la opinión del resto de padres, ni al AMPA de dicho centro.

Segundo: Que dicha muestra de sectarismo es consecuencia lógica del espíritu intervencionista que alienta la política de la Junta de Andalucía en materia educativa, y que pretende trasladar normativamente al nuevo Estatuto de Andalucía a través de su artículo 21, 2, como ya denunciara nuestro presidente, Juan María del Pino, en su comparecencia ante la Comisión del Parlamento Andaluz sobre la Reforma del Estatuto de Autonomía.

Interesadamente se sigue confundiendo el principio de No confesionalidad del Estado (artículo 16, 3 de la Constitución Española) con un laicismo combativo contra el cristianismo; obviando así el mandato contenido en el mismo artículo de que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española.

Tercero: Que tales actitudes sectarias no sólo revelan una política que ignora la realidad social y religiosa del pueblo andaluz, sino que también manifiestan la gran hipocresía en que se mueve gran parte de los políticos que nos gobiernan, que pese a su «cristofobia» de aula o de salón, luego son los primeros en potenciar todo tipo de procesiones religiosas y presencia de cruces en nuestras calles. Curiosamente, la misma Cruz que destierran de las aulas, la convierten en un motivo de reclamo turístico cuando beneficia a sus intereses.

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