Ahmed Shaheed, Relator especial de Naciones Unidas: «El fundamentalismo antiderechos hoy es global»

El experto señala que la avanzada conservadora contra los derechos de las mujeres y las minorías comenzó hace décadas, como reacción ante el activismo por los derechos civiles. «Por supuesto, la extrema derecha, la derecha cristiana empezó con esta cosa global», advierte.

Desde hace cerca de dos décadas Ahmed Shaheed releva qué sucede en distintos países del mundo entre las religiones, la política y los derechos humanos para el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Relator Especial en libertad religiosa o de creencias, como «experto independiente» se dedica a monitorear en todo el mundo qué sucede con la Declaración de 1948 sobre Eliminación de todas las formas de discriminación basadas en la religión o las creencias, interceder ante los gobiernos cuando registra violaciones de esos derechos y advertir a los gobiernos en casos de que haya violaciones al marco normativo internacional.

Dos veces al año, en marzo y en septiembre, eleva reportes a UN para dar cuenta de la situación en los países que visita en esos meses y advertir acerca de «obstáculos que impiden el goce del derecho a la libertad de religión o de creencias», algo que en estos años se vincula muy particularmente con los derechos de las mujeres y minorías.

De paso por Buenos Aires, donde participó en la consulta regional sobre «Libertad de religión o creencias e igualdad de género» –organizada por el CELS, Inclo (International Network of Civil Liberties Organizations) y Ralph Bunche Institute–, relevó experiencias aportadas académicos, activistas y otros expertos y aportó observaciones de sus monitoreos en otros lugares del mundo.

-Recientemente intervine en Yemen, donde hay personas encarceladas y se aplica la pena de muerte por motivos religiosos. También tuve que intervenir hace dos años ante el gobierno norteamericano, porque Donald Trump había establecido la prohibición de ingreso al país de musulmanes (la Orden Ejecutiva de «Protección contra la entrada de terroristas extranjeros»). Hay otros casos: Sri Lanka, Irán, China. Yo planteo mis observaciones sobre lo que pasa.

-En las experiencias que compartieron quienes participaron de la consulta regional que se realizó en Buenos Aires quedó claro que hay tendencias de avance conservador y antiderechos que usan de pantalla a las religiones. ¿A nivel global observa correlatos, situaciones similares?

-Sí. Creo que lo que se discutió no pasa sólo aquí. Si se miran contextos cristianos, como África, hay problemas similares con los pentecostales, los evangélicos. Son muy poderosos y persiguen una agenda fundamentalista y conservadora en religión y derechos de las mujeres, también en derechos LGBTIQ. Eso si se observan solamente países cristianos. Ahora, quitá ese contexto de lo cristiano y pensá en cualquier religión. En Asia del Sur, India, hay un hinduismo nacionalista y ese nacionalismo hinduista no es muy amistoso con los derechos de las mujeres. En los países musulmanes hay fundamentalistas, salasfistas y wahabíes, que están en contra de los derechos de las mujeres, defienden la poligamia, el matrimonio infantil. Es un fenómeno global. En países más desarrollados, como Estados Unidos, con el gobierno de Donald Trump, se está volviendo muy difícil la situación. En Europa, típicamente, hay standards en derechos humanos bastante buenos, pero en el Este de Europa, en un contexto católico, en Polonia, también hay problemas. Y en Rusia lo mismo.

-¿Podría establecer una fecha para el comienzo de esta tendencia?

-Hay gente que cree que podría pensarse en dos acontecimientos: la revolución iraní es uno y el 9 de septiembre de 2001 el otro. Creo que están equivocados, que no hay fecha en esto. Estas tendencias empezaron en Estados Unidos. Si alguien quiere decir con el juicio Roe-Wade, bueno, puede ser, pero en realidad aún antes de eso, con la reacción ante el activismo por los derechos civiles. Por supuesto, la extrema derecha, la derecha cristiana empezó con esta cosa global.

-Entonces señalaría el comienzo en la década de 1960.

-En los 60, sí. Y siguió con el evangelismo televisivo de los 70. Es un fenómenos de los 60 en Estados Unidos. Al mismo tiempo, en el Medio Este, en Sudán, Egipto, los hermanos musulmanes empezaron sus tareas en esos momentos. En el caso de Estados Unidos fue una reacción contra la lucha por los derechos civiles y los derechos de las mujeres. En el mundo musulmán fue una falla de la secularización. En ambos contextos sucedió esto. En el contexto norteamericano se volvió más fuerte con el fin de la guerra fría, porque ante ellos se abría el mundo entero. En el contexto musulmán, tenemos la revolución iraní, que es una cosa muy política.

-¿Qué augura para el futuro? ¿Esta reacción conservadora podría extenderse mucho más?

-Podemos ver diferentes tendencias en diferentes lugares. La historia nunca va en una sola dirección. Creo que lo que estamos viendo ahora es el efecto de la declinación económica de 2009 y la política global que siguió. Todo esto creó ansiedad económica, los inmigrantes que se trasladan en busca de trabajo o diferentes ideas llegando por internet. Son épocas de cambios para todos y los cambios son tan veloces que todo el mundo está en momentos de incertidumbre. Si es ese temor en lo que estamos, está bien. Hay quien compara este momento con la década de 1920 en Estados Unidos, por la inmigración y la declinación económica posterior. Creo que lo que estamos viendo es un cambio técnico muy veloz, creo que esta supremacía de ideas va a estrellarse pronto.

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