Ahmadíes, los musulmanes violentados por su fe en Europa y Asia

La comunidad ahmadí compuesta por 10 millones de creyentes vive una violación a sus derechos humanos y agresión en los continentes asiático y europeo porque no les considera que sean musulmanes por no reconocer a Mohamed como el último profeta del Islam.

En marzo de 2017, la ciudad de Batna acusó a seis ahmadíes de “practicar ritos religiosos en lugares inapropiados, la no autorizada recaudación de fondos, práctica del activismo en asociación sin licencia y la distribución de publicaciones que van en detrimento del interés nacional”, por lo que la Liga de Argelia para la Defensa de los Derechos Humanos (Laddh) ha puesto en evidencia las vejaciones que esta minoría religiosa ha sufrido por parte del gobierno y la sociedad.

La organización asegura que a cada uno de los detenidos se les confiscaron dispositivos electrónicos y libros afirman que también se les negó el derecho a una representación legal, ante ello, el Ministerio de Asuntos Religiosos dijo que las detenciones se deben a cargos criminales y no por motivos de religión.

Amnistía Internacional (AI) ha documentado el procesamiento de al menos 280 personas ahmadíes argelinas a quienes se les imponen cargos semejantes a los ya mencionados.

Gobierno indonesio incita a atacarlos

Una situación similar vive la comunidad ahmadí en Indonesia, donde también conforman una minoría religiosa. Incluso, algunos políticos han expresado públicamente su desacuerdo con el ejercicio de libertad de culto y han invitado a la población a atacarles.

En 2016, el ese gobierno vetó las actividades del gruó religioso en la localidad de Subang. En el mismo periodo, Human Rights Watch (HRW) documentó que las autoridades de la Isla Bangka pidieron a la comunidad ahmadí convertirse en musulmanes sunitas o de lo contrario serían expulsados de la zona.

Recientemente, un grupo de mil 400 ahmadíes, se manifestaron frente a la institución de protección de derechos humanos de Indonesia para señalar que el gobierno se ha negado a otorgarles cédulas de identificación desde hace 5 años, lo que ha derivado en una segregación en el otorgamiento de servicios básicos y acceso a trámites.

Misma situación vive la comunidad religiosa en Pakistán en donde gracias a la “ley de blasfemia”, la comunidad ahmadí se enfrenta a discriminación, puesto que la propia ley no les reconoce como musulmanes. De acuerdo con el portal Gulf News Pakistan, 500 mil de ellos son víctimas de persecución y violencia y, tan sólo en 2016, en ese país se dio muerte a seis ahmadíes.

En 33 años, 260 asesinatos de ahmadiés

Cifras del Instituto Tony Blair a través del Centro sobre Religión y Geopolítica, señalan que desde 1984, tan sólo en Pakistán, se han presentado 260 asesinatos de ahmadíes, a 320 han intentado matarlos, 27 mezquitas de esta comunidad han sido demolidas y 21 atacadas.

En abril y mayo de este año, cinco ahmadíes han sido asesinados en ataques; la violencia hacia esta comunidad traspasa el continente asiático, ya que en Reino Unido también se han presentado ataques. El último fue la muerte de Asad Shah en Glasgow.

La prensa local ha señalado en repetidas ocasiones que algunas de las mezquitas de interpretación ortodoxa del Islam han llamado a matar a ahmadíes en caso de que se nieguen a convertirse en sunitas o chiitas.

La comunidad ahmadí se distingue porque no reconoce a Mohamad como el último profeta del Islam; cree que el concluyente fue Mirza Ghulam Ahmad, quien fundó la religión en la India siendo colonia británica. El grupo religioso,cuenta con un líder, Mirza Masroor Ahmad a quien reconocen como quinto califa y ocupa el puesto desde el año de 2003.

Según datos de la comunidad ahmadí, sus integrantes se encuentran en 200 países distintos.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...