Aguirre da una lección de revisionismo y tacha de «auténtico desastre» la II República española

Insiste en que fue «uno de los períodos más nefastos de nuestra Historia» y le achaca la responsabilidad de la guerra civil, en línea con las tesis de pseudohistoriadores como Pío Moa

Con la que está cayendo en España, un país golpeado por el paro y sin expectativas laborales especialmente para los jóvenes, y con su propio partido cercado por el escándalo de las cuentas opacas en el extranjero de su extesorero Bárcenas, a Esperanza Aguirre lo que realmente le inquieta es la buena imagen con la que sigue contando la II República española.

En la tribuna semanal que pone a su disposición cada semana ABC, la expresidenta de Madrid se declara este lunes alarmada por la “cada vez más frecuente exhibición de banderas de la II República en todo tipo de manifestaciones de protesta” y alude sin citar a la presencia también en actos de IU.

“Quieren lo peor para España y los españoles”
“Cuando las veo, pienso que o no saben qué es lo que reivindican con esas banderas o, si lo saben, quieren lo peor para España y para los españoles”, asegura la expresidenta, para a continuación arremeter contra un régimen que, conviene recordar, fue finiquitado por el levantamiento autodenominado como ‘nacional’ así como por la consecuente guerra civil que el golpe militar provocó entre golpistas y leales al régimen legítimo.

Aguirre proclama que no tiene “nada en contra de la forma republicana del Estado” y existen “democracias ejemplares bajo la fórmula republicana” entre las que cita EEUU, Alemania, Francia o Austria. Eso sí, deja bien claro que la II República española no es de su agrado: “Fue un auténtico desastre para España y los españoles. Es cierto que fue recibida con la esperanza de que cerrara la crisis que había abierto el golpe de Estado de Primo de Rivera (absolutamente incruento y que pronto contó con la complicidad del Partido Socialista, la UGT y Largo Caballero, todo hay que decirlo)”. Parece aludir aquí a que algunos sindicatos participaron en el experimento de negociación colectiva de Primo -a través de la Organización Corporativa Nacional- pero obviando que el sindicalismo y el republicanismo se opusieron a aquella dictadura.

“El resultado fue una guerra salvaje”
Aguirre elude completamente toda la oposición con la que nació la II República –derecha caciquil, Iglesia, amplios segmentos militares…- para sentenciar que “muchos políticos republicanos” la utilizaron “para intentar imponer sus proyectos y sus ideas —en muchos casos, absolutamente totalitarias—” y “faltó generosidad y patriotismo”. “El resultado fue una guerra salvaje que algunos quieren que siga influyendo en la vida política de hoy”, despacha la expresidenta en un reduccionismo muy similar al de pseudohistoriadores revisionistas como Pío Moa.

La expresidenta defiende lo hecho en la Transición porque estuvo marcada “por la voluntad expresa de no repetir nunca más los errores que habían llevado a aquel monumental fracaso colectivo”. “Por eso me preocupa y me entristece ver el entusiasmo, no sé si ingenuo o malvado, con que se exhibe la bandera que simboliza uno de los periodos más nefastos de nuestra Historia, en el que se enconaron los odios, se despreció al adversario político hasta llegar a su eliminación física y las libertades estuvieron constantemente amenazadas”, insiste en su ataque frontal. Y la diatriba concluye así: “Se puede ser republicano, por supuesto, pero nunca se podrá poner a nuestra catastrófica II República como modelo para la España de hoy”.

La presidenta del Partido Popular madrileño y expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre / EFE-Archivo

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