Afganistán detiene una iniciativa para crear el burka infantil

El Ministerio de Educación afgano debía diseñar un nuevo uniforme escolar para niñas y propuso una túnica de pies a cabeza, parecida al burka pero sin cubrir la cabeza
Activistas pro igualdad e incluso el presidente del país, Ashraf Ghani, se han manifestado en contra y conseguido que se paralizara la iniciativa

La idea de que «las niñas a partir de cinco años deberían llevar obligatoriamente túnicas largas y pañuelos para la cabeza para salvaguardar su honor», según informó el Ministerio de Educación afgano a principios de mes, ha estado a punto de socavar, una vez más, los derechos y las libertades de las menores afganas. Una iniciativa muy cercana a las tesis talibán que, gracias al activismo y al presidente del país, Ashraf Ghani, ha sido detenida en seco.

Los representantes de educación tenían el encargo de diseñar un uniforme escolar para las niñas afganas, tradicionalmente compuesto por unos pantalones negros, una camisa larga del mismo color y un pañuelo blanco para las mayores de diez años. El nuevo atuendo, que todavía no había sido aprobado y no estaba en producción, iba a consistir en una túnica de pies a cabeza, muy parecida al burka pero sin cubrir la cara, «para proteger a las niñas», según indicaron fuentes del ministerio.

Una «protección» que los activistas que luchan por la igualdad de géneros en Afganistán han considerado ridícula e insultante. Además, no han vacilado en acusar al ministerio de conspirar contra los derechos de las menores y, tras la justificación del diseño por parte de los representantes de educación, asegurar que éste convierte a las pequeñas en objetos sexuales. Por ese motivo activistas afganos como Naqsh Murtaza lo han descrito como «una versión 2.0 del burka», según manifestó a través de las redes sociales.

Tradicionalmente, el burka es una prenda que se lleva para que la mujer esconda sus atributos sexuales. Aunque, cabe decir que, muchas mujeres afganas, sobre todo en las provincias, se sienten más seguras llevándolo para evitar así acusaciones infundadas y represalias en la muy machista y desigual sociedad rural en Afganistán, que bien podrían acabar con sus vidas o con tortura, como le sucedió el pasado febrero a Zarina, la joven de 23 años y residente de Balkh, al norte del país, a la que el marido le cortó las orejas tras acusarla de mirar a otros hombres.

El activismo afgano se moviliza

Los bocetos del atuendo fueron presentados el pasado 14 de Marzo e inmediatamente produjeron una conmoción social, así como la amenaza de manifestaciones multitudinarias en Kabul planeadas para las próximas semanas, en las que iban a «oponerse acérrimamente contra un uniforme severamente restrictivo», según informó Bahar Sohaili, una de las líderes de la organización de las manifestaciones.

«Nos han dicho que los uniformes han sido diseñados para proteger los valores Islámicos», añadió indicando que «las niñas estudiantes tienen que sentirse cómodas y tienen que poder hacer ejercicio, cosa que el nuevo uniforme no permite».

La pretensión por parte del ministerio de que todas las niñas de 12 años o más vistiesen una túnica hasta el suelo para ir al colegio también impulsó a varias activistas afganas viviendo en el extranjero a tomar cartas en el asunto, como la escritora afincada en Londres, Zuhra Bahman, que inmediatamente organizó una petición internacional en contra de un uniforme que, según explicó a la estadounidense National Public Radio (NRP), «malinterpreta el Islam y lo que éste indica sobre la vestimenta».

«La mujer tiene que ser libre y por lo tanto tiene que poder decidir con qué quiere vestirse. Éste es un hecho fundamental que se debe aprender en las escuelas», añadió. Además, la escritora hizo un llamamiento a «los estadounidenses y europeos para que se opongan firmemente al cambio de uniforme ya que, después de todo, ellos son los que están apoyando financieramente al sistema educativo afgano».

Por su parte, Freshta Ibrahimi, coordinadora de la organización Ascend (Acender, en inglés), la única en el país que apoya a las mujeres escaladoras, hizo hincapié en que el nuevo atuendo significaba volver a tiempos pasados. «Las mujeres de Afganistán no queremos volver a estar gobernadas por los talibán. Un tiempo en el que a todas se nos obligaba a vestir con burka», ha explicado en un email a NPR. «Las mujeres afganas quieren ser libres y esto sólo sucederá si luchamos todas juntas», concluyó Ibrahimi.

La presión ejercida nacional e internacionalmente ha dado resultado y ha obligado al Gobierno afgano ha retractarse oficialmente de la iniciativa del Ministerio de Educación, que ahora está «a la espera de nuevas propuestas» para presentar próximamente nuevos diseños para el atuendo escolar. Por otro lado, y según han informado fuentes del palacio presidencial, ha sido el propio presidente Ghani quien «ha ordenado detener la iniciativa porque no es representativa de la cultura y las tradiciones del pueblo afgano».

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