Adonis, defensa de la libertad en el mundo islámico

Adonis, renovador insoslayable de la poesía árabe de hoy, alza su voz, desde la más absoluta independencia, contra la violencia y el oscurantismo del islamismo radical.

«Ser musulmán es abandonar toda individualidad. En el islam no hay subjetividad», señala Adonis

«Adonis no solo es el mayor poeta árabe actual y uno de los escritores más importantes del mundo sino la voz representativa del nacionalismo árabe laico y anti islámico». Esto es lo que escribe Pere Gimferrer en la faja que envuelve la portada de «Violencia e islam», una serie de conversaciones del gran poeta sirio Adonis (seudónimo de Ali Ahmad Said Esber) con la psicoanalista y traductora del árabe Houria Abdelouahed. No obstante, en una primera lectura de este libro podemos apreciar la enorme riqueza de matices que contienen estas conversaciones que van más allá del tema de la violencia islámica.

Para empezar, no es que Adonis niegue la importante riqueza cultural que Occidente ha heredado del mundo islámico, sus aportaciones en materias como la filosofía, la poesía, la mística o las matemáticas. Eso sería una paradoja ya que durante todo este libro, una y otra vez, el poeta defiende el pluralismo cultural. Lo que le repugna a Adonis es el radicalismo de una parte del mundo musulmán. En el ámbito de esa pluralidad cabe un islamismo moderado, moderno, adaptado al siglo XXI, como es el caso del islamismo dialogante que promueve el intelectual sufí Khaled Bentounés, argelino de origen y quien, al igual que Adonis, reside en Francia. Es cierto que Adonis ve pocas posibilidades de que las estrictas leyes religiosas de una teocracia islámica aplicadas a la vida social puedan ser compatibles con el concepto occidental de libertad. Pero no menos cierto es que desde varios segmentos del islamismo pacifista se oponen rotundamente al extremismo islámico. El mismo Adonis reconoce que «afortunadamente, hay un movimiento en el mundo árabe que empieza a reivindicar su ateísmo o la libertad de no practicar la religión».

La sección esencial de este libro es la conversación que aparece bajo el título «Repensar los fundamentos. ¿Qué dice el texto fundacional? La mujer y los meandros del Texto». Aquí, dice Adonis: «La violencia es un fenómeno común a los tres monoteísmos» (el judío, el cristiano y el musulmán), pero «en el islam la violencia es sobre todo la violencia del conquistador». Respeto a la mujer, Adonis es tajante: «El principal enemigo de la mujer no es el hombre. Es la religión. Sobre todo la religión monoteísta y, en el seno del monoteísmo, el islam». Lo fascinante de este libro no es solo la denuncia implacable e inequívoca de la violencia islamista, y especialmente de la barbarie que significa la existencia del actual Estado Islámico, sino que abarca temas tan variados como el de la situación de la mujer en la religión musulmana, las relaciones entre la filosofía, la mística, el arte, la poesía y la intolerancia de las leyes islámicas frente a toda posibilidad de cuestionarlas o de aceptar cualquier sociedad que esté fuera de los parámetros morales y religiosos del islam.

Teorías de Freud

La defensa de la libertad y de la pluralidad cultural es el eje conductor de todo este libro: «La libertad es una idea que no existe en el Texto ni en el contexto islámico. La libertad, al igual que la democracia, son conceptos que nacieron en Occidente». Pero Adonis no siempre ha estado tan seguro de que Occidente sea el paraíso de la libertad y de la justicia. Cuando se publicó por primera vez su famoso poema extenso «Epitafio para Nueva York» (1971), su visión de Occidente no era tan optimista: «NUEVA YORK / mujer, estatua de mujer / que alza en una mano un harapo llamado libertad, / una hoja de papel que llamamos historia, / mientras con la otra estrangula a una niña / cuyo nombre es Tierra».

Adonis
Adonis

Las preguntas que le hace Houria Abdelouahed al poeta sirio parten con frecuencia de las teorías de Freud respecto a la formación del sujeto humano y la individualidad frente al pensamiento único del islam. Adonis es contundente: «Ser musulmán significa abandonar toda individualidad y disolverse en la comunidad. En el islam no hay subjetividad». En este sentido, toda su obra, poética y ensayística, choca frontalmente con la religión musulmana, ya que escribe, piensa y actúa desde la independencia y la absoluta subjetividad.

Adonis es un poeta revolucionario, no sólo porque cuestiona todo lo que tiene que ver con la religión musulmana y el mundo árabe, sino porque su propia poesía significa una verdadera revolución dentro del panorama de la poesía árabe. De ahí que durante estas conversaciones se hable también sobre la necesaria renovación del lenguaje poético árabe (algo que él mismo viene haciendo desde sus primeros libros), de la merma que significa para los poetas musulmanes el limitar su mundo y su poesía al anquilosado discurso del «Corán», tanto en la forma como en el fondo.

Provocador

El revisionismo crítico de Adonis, como podemos constatar en estas conversaciones, abarca todos los campos de la cultura islámica: el arte, la poesía, la Historia, la vida social, las relaciones hombre/mujer y las relaciones entre el mundo islámico y las otras culturas. Adonis no busca en el exterior del mundo islámico los responsables del estancamiento actual de buena parte de la cultura islámica. Todo lo contrario. Ataca ferozmente al epicentro de su propia raza y de su pasado histórico: «Lo que ocurre en los países árabes desde 2011 es una especie de retorno a lo prehumano, al salvajismo. Se asesina al hombre para robarle o porque piensa de manera distinta». A pesar de todo, reconoce, sin embargo, que en Occidente «la institución política ha conservado una tradición de dominación en relación con los árabes».

Occidente tampoco se libra de las cuchilladas verbales de Adonis en estas conversaciones: «Occidente ya no busca la cultura, la luz, el futuro, el progreso. Busca el dinero». Se podría decir, en general, que si bien este es un libro fascinante, no deja de ser paradójico que también sea un libro de «críticas violentas» contra el islam, contra el pueblo árabe, que el poeta sirio residente en Francia tanto ama por otro lado, contra su lengua, de la cual no reniega sino que viene a decir que ésta es su única identidad, el sostén de su propia razón de ser y estar en el mundo. En última instancia, es un libro provocador porque si algo defiende Adonis sobre todas las cosas es la libertad de expresión.

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