Acecho al Estado laico

El Consejo de Coordinación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Puebla se deslindó ayer de las actividades políticas de algunos de sus pastores que se reunieron con el Partido Acción Nacional a la candidatura a presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez.

La semana pasada en estas páginas se dio a conocer que el arzobispo católico Víctor Sánchez Espinosa estaría impulsando a su primo, el ex alcalde de Chietla, David Espinosa, para que sea el candidato del PRI a la diputación por Chietla.

La vigorosa actividad política, cuando no proselitista, de los líderes de diferentes cultos, deja claro su intento de echar abajo el Estado laico promoviéndose una cercanía con los poderosos, una actitud desmesurada que raya en el cinismo, pues ofrecen su influencia en la robusta grey que en ellos confía como un jugoso capital político que en tiempo electoral puede servir al mejor postor.

La moral es la materia prima de la actividad religiosa, y en ese sentido es conveniente cuestionar a estos líderes: ¿qué potestad  les faculta a comprometer los apoyos de sus feligresías para tal o cual candidato o partido?, ¿acaso su jerarquía como pastores los autoriza a aparecer como simpatizantes o prosélitos de alguna coalición o aspirante, a sabiendas de que su ascendencia tendrá impacto en la conciencia de los creyentes?

De todas formas, lo que es un hecho es que acechos al Estado laico como el que estamos atestiguando en Puebla sólo son posibles con el concurso de las autoridades y los partidos políticos, en este caso el PRI y el PAN.

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