Aborto y derechos

Es loable que cualquier asociación tenga por finalidad dar apoyo a las mujeres embarazadas que así lo solicitan voluntariamente, pero no es lo que vienen haciendo algunas asociaciones pro vida, y en concreto la Fundación Madrina, con una subvención de 60.000 euros de fondos públicos, que en las puertas de las clínicas abortistas abordan a las mujeres que han decidido libremente interrumpir su embarazo para sermonearles que el aborto es “un crimen”, que “existen otras opciones como entregar el bebe en adopción”, o diciendo que “la mujer que no aborta se vuelve más inteligente y creativa”.

Sobre la investigación de Fergusson, le remito a este enlace donde los lectores podrán juzgar por sí mismos: http://www.plannedparenthood.org/PPFA/LasConsecuenciasEmocionalesDelAbortoInducido_01-07_(spot_revised_05-25-07)_translated_02-07.pdf.

Todos los países con leyes de interrupción del embarazo, como nuestra Ley de Salud Sexual y Reproductiva, reconocen el derecho a abortar. La Declaración de derechos humanos (que por cierto, el Vaticano como miembro de pleno de derecho en la ONU es de los pocos Estados que no han firmado ni reconocido la Declaración), en su articulado refleja que los poseedores de esos derechos son las “personas” y sus definiciones, tanto de la RAE como psicológicas, filosóficas, jurídicas o religiosas, indican que para serlo, debe estar desarrollada la actividad cerebral y ésta no se presenta antes de las 23/25 semanas. El hígado y el corazón es vida humana, pero no son personas, como no lo es el embrión, ya que a pesar de ser un ser vivo, no es un ser personal. Usted emite un juicio de valor erróneo y lo asume como un juicio de hecho, considerando al no nacido como sujeto de derechos desde el momento de la concepción al igual que cualquier persona, lo que no es cierto. De su conjetura, “que el detener el desarrollo embrionario supone acabar con una vida humana”, avalada por una premisa incompleta sobre un “hecho científico”, salen declaraciones como la del obispo de Córdoba: “los que no han nacido son matados en el vientre de su madre” (29-10-11).

¿Qué le hace suponer que yo no estoy a favor de la vida? La diferencia es que, como laicista que respeta todo tipo de creencias y derechos, lo que yo creo no se lo puedo imponer a nadie más que a mí.

Y por último, una de las finalidades de la educación es contribuir al desarrollo integral de la persona, por lo que la sexualidad debe considerarse como un componente fundamental en este proceso. Si usted considera que la educación sexual es única y exclusivamente responsabilidad de los padres por tratarse de un asunto privado, convendrá conmigo en que la enseñanza religiosa, al ser también un asunto privado debido a su pluralidad, debería desaparecer del sistema educativo, ya que nuestra Constitución es aconfesional.

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