Aborto. Europa Laica tacha a Gallardón de «recalcitrante integrista católico»

Por querer impedir que un feto con malformaciones sea motivo de aborto legal

Europa Laica calificó este viernes de "recalcitrante integrista católico" al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, por proponer en la norma sobre interrupción voluntaria del embarazo que prepara el Gobierno que las malformaciones en el feto dejen de ser un supuesto para abortar legalmente.

Con esta actitud, afirmó el presidente de la citada asociación, Francisco Delgado, Gallardón no solo se muestra "como un recalcitrante integrista católico que trata de imponer su ideología particular a sus acciones políticas, sino que se define como un esperpéntico político, con ésta y otras cuestiones, presumiblemente indigno de asumir una cartera ministerial tan importante como la de Justicia".

A juicio de Delgado, tratar de justificar su "vergonzante y ancestral propuesta" sobre la modificación de la actual ley del aborto basándose en el artículo 10 de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, como hace el titular de Justicia, "es infame y vergonzante".

En concreto, el mencionado artículo de la Convención de Naciones Unidas, titulado 'Derecho a la vida', señala que "los Estados Parte reafirman el derecho inherente a la vida de todos los seres humanos y adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo de ese derecho por las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las demás".

Para el presidente de Europa Laica, la lectura de este artículo que hace Gallardón no coincide con la del "conjunto de los ciudadanos del mundo"

"Si fundamentalistas católicos y de otras religiones consideran el embrión en fase de gestación inicial como persona, es una postura que será respetable para sus creencias, pero no aceptada para la inmensa mayoría de la comunidad científica y para el conjunto de la sociedad", argumenta la organización.

De esta forma, considera, "desde el derecho racional y civil no se debe admitir tal injerencia religiosa en las leyes que garantizan una convivencia pública y común".

"Quien no quiera abortar que no lo haga, está en su derecho", añadió Europa Laica, que teme que la decisión de Gallardón, si llega a materializarse en una ley, aumente la clandestinidad de los abortos entre las mujeres más desfavorecidas económicamente, con los riesgos sanitarios que ello conlleva.

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