Abogan por laicidad ante intolerancia

La laicidad del Estado mexicano no debe ponerse en riesgo frente a las posturas de la Iglesia católica sobre los matrimonios igualitarios, coincidieron intelectuales y políticos.

En el marco del foro titulado Laicidad, Roberto Blancarte, sociólogo experto en religiones, enfatizó que los matrimonios entre personas del mismo sexo son un tema de derechos humanos y aunque los ministros de culto pueden no estar de acuerdo con ellos, carecen de representación política para intervenir en el matrimonio civil.

El problema, consideró, no es que los ministros de culto se pronuncien en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, sino que los políticos acaten los dichos y se sometan a esas presiones al momento de legislar.

«Las iglesias tienen un matrimonio que es el religioso y pueden hacer con él lo que quieran y el Estado no se debe meter, y las iglesias tampoco deben meterse con el matrimonio civil que es una responsabilidad de las autoridades políticas», apuntó.

El foro se da en el marco de las marchas convocadas por la iglesia católica el próximo 10 y 24 de septiembre como una manifestación para pronunciarse en contra de la iniciativa del Presidente Enrique Peña que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El senador Miguel Barbosa, quien presentó ante el Senado de la República una iniciativa para permitir los matrimonios igualitarios, planteó que en el sistema jurídico mexicano ya está resuelto este tema bajo los principios de igualdad y no discriminación.

«Hay un artículo primero constitucional que introduce el concepto de derecho humano, sustituyendo al de garantía individual, y adiciona un párrafo para establecer la no discriminación por diversas razones entre ellas, las preferencias sexuales», afirmó.

La iglesia católica, consideró, está utilizando el tema de los matrimonios igualitarios para nuevamente tener influencia en la esfera política.

Javier Garcíadiego, historiador, recordó que la Iglesia ha buscado incidir en las decisiones políticas y de Estado.

El sociólogo Bernardo Barranco hizo notar que el discurso de la Iglesia católica no es una simple retórica, sino que incita el odio.

«En este País, cerca de mil 500 homosexuales han sido asesinados por la homofobia, por lo tanto no es sólo una cuestión retórica, tiene repercusiones», expuso.

La senadora Martha Tagle lamentó que la Iglesia católica incite a un debate que en realidad, dijo, genera mayor tensión social.

«En los últimos meses hemos presenciado el desparpajo lingüístico e intolerante de la jerarquía católica que ha generado un clima de mayor tensión y menoscaba el principio de laicidad del Estado», indicó.

Por su parte, Diego Valadés, abogado, explicó que la aplicación de la constitución vigente no es un acto antirreligioso.

Frente a la postura de la iglesia católica sobre los matrimonios igualitarios, intelectuales y políticos llamaron a la sociedad mexicana a reflexionar sobre el tema en base a un debate incluyente e informado.

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