¿A qué espera, monseñor, para dimitir?

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena al cardenal Rouco Varela, arzobispo de la diócesis de Madrid, que dictó contra él la Audiencia Provincial de Madrid por no vigilar debidamente a los curas pederastas.

La sentencia establece que el máximo responsable jerárquico de la Iglesia católica en Madrid es el responsable civil subsidiario por un caso de abusos a un menor; abusos perpetrados por un sacerdote del barrio madrileño de Aluche.

¿A qué espera, moneñor Rouco Varela, para dimitir de su alto cargo eclesiástico? ¿A qué aguarda este cardenal -conocido por sus ideas reaccionarias- para pedir perdón públicamente tanto a sus feligreses como al conjunto de la ciudadanía madrileña? ¿A qué espera Vd., monseñor, tras amparar directa o indirectamente los abusos sexuales a un menor por parte de un capellán bajo su jurisdicción?

Entretanto
Estamos hastiados de comprobar que muchos jerarcas de la Iglesia española predican lo contrario de lo que ellos hacen o que permiten hacer. Estamos perplejos ante el escándalo de unos pastores que golpean con el cayado a las ovejas y, entretanto, permanecen impávidos frente a las acometidas de los lobos.

Fantasmagórico espectáculo
Asistimos boquiabiertos al fantasmagórico espectáculo de cardenales, arzobispos y obispos a secas que levantan sus voces, como los fariseos, para condenar, por ejemplo, la asignatura Educación para la Ciudadanía –a la que achacan los males más perversos, propios sólo de mentes enfermizas o calenturientas-, mientras miran hacia otro lado cuando ocurren sucesos como el del cura pederasta.

Auténtico escándalo
Nos produce auténtico escándalo que Vd., monseñor Rouco Varela, sea el máximo y principal responsable del semanario Alfa y Omega –que distribuye el diario ABC-, donde se jalean y ovacionan no pocas de las propuestas políticas de la derecha, o sea, del PP y sus satélites mediáticos, mientras se embiste la mayor parte de las iniciativas del Gobierno Zapatero. No solo se ataca sin piedad alguna al presidente legítimo del Gobierno de España, sino que se le insulta. O se le denigra o se le calumnia.

Máquina diabólica
Nos produce escalofríos, cardenal Rouco Varela, comprobar cada día que Vd. ha sido y es el gran valedor, junto a otros colegas suyos de la jerarquía católica, de la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), que es una máquina diabólica, dedicada a ejercer la funesta labor de la Santa Inquisición en versión siglo XXI. Todo parecido entre la COPE y los Evangelios es pura coincidencia. Digámoslo claramente: la COPE está en las antípodas de las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

Bernat Soria
Han rechazado los jefes de la Iglesia el nombramiento del nuevo ministro de Sanidad, Bernat Soria, cualificado investigador a escala mundial en el ámbito de la biomedicina, y son tolerantes, en cambio, con los curas pederastas, cuyas perversidades amparan, entienden o disculpan. Su lugarteniente, monseñor Rouco Varela, el reverendo Martínez Camino, ha dicho que el doctor Soria constituye un “peligro para la sociedad”. Si Cristo resucitara de nuevo, no lo dude, monseñor, sería más duro con la mayoría de ustedes que con los mercaderes del templo.

La vista gorda
Se manifestaron Vd y otros monseñores contra los matrimonios homosexuales, pero amparan en cambio a los clérigos pederastas. Si tiene aún dignidad, cardenal Rouco Varela, dimita. Si no la tiene, siga ejerciendo de Príncipe de la Iglesia. Así podrá continuar fustigando a los sacerdotes progresistas, de la parroquia de San Carlos Borromeo, en Madrid. Aquellos que acogían a los drogadictos, a los enfermos de sida, a los miserables, a los parias, a los familiares de éstos y de aquéllos. Así, en su calidad de cardenal, podrá seguir haciendo la vista gorda a los sacerdotes pederastas.

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