A la Iglesia la crisis le favorece

Sí señores. Los mandamases de la SICAR (Santa Iglesia Católica Apostólica Romana), o sea los sicarios, están de enhorabuena. Y es que es uno de los pocos colectivos, junto con las grandes fortunas y las grandes empresas, a los que la crisis les ha venido al pelo.

Ahí están, tan contentos. ¿Han oído a alguno de ellos protestar por la subida de impuestos, por la disminución de los salarios a los trabajadores o porque haya desahucios? Yo, no.

Y todo tiene su porqué. Ellos no tienen ese problema. Nadie les ha dicho que se ajusten el cinturón, al contrario, les han regalado las circunstancias para que puedan vivir mejor.

Estos sicarios no han tenido necesidad de hacer recortes. Tienen medios suficientes. Siguen haciendo inmatriculaciones y se apropia de terrenos, casas, edificios y todo lo que pueda apiñar para aumentar su patrimonio, sin pagar un euro. Sus sueldos –me refiero a los que pagamos nosotros, los de los profesores– no han bajado y encima cobran más por lo que reciben de las aportaciones en las declaraciones de la renta.

A todos los demás nos han bajado el sueldo, nos han tocado las pensiones y encima a muchos de nosotros nos desahucian esos a los que hemos tenido que rescatar –ellos quedan al margen—, a nosotros nos han empequeñecido enormemente el Estado del Bienestar y nos han subido todos los impuestos. Ellos siguen con sus privilegios y sin pagar muchos de ellos, por ejemplo no pagan el IVA de los cursos de profesores, o el impuesto referido a las donaciones de sus fieles, o las contribuciones urbanas o rústicas, o el impuesto de bienes inmuebles de segunda mano, u otros más.

Por eso a ellos, tan poco interesados en los demás a pesar de su doctrina, no les importa mucho la subida de impuestos. Es más, les beneficia. Porque es curioso que, a pesar de que los contribuyentes que han firmado la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta de 2012 son 19.000 menos que el año anterior, ellos –por aquello de que todos los demás hemos pagado más impuestos— van a recibir dos millones más.

Queda claro que a la Iglesia le interesa que los ciudadanos paguen más, puesto que el 0,7% que reciben de los que marcan la equis de su casilla, será mayor si los ciudadanos hemos pagado más impuestos. Por tanto, no es de extrañar que estén contentos. Siendo menos los que les siguen, han recibido más, que es lo que les interesa.

No sólo tienen privilegios, además recibe más cuando los demás pagan más. ¿No se puede considerar que la Iglesia es un parásito social que se aprovecha del cuerpo social en el que vive? ¿Y el laicismo para cuándo?

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