A debate: Estado laico en México

** Defensa del Estado laico

Cualquier punto de vista que ejerzamos como personas es respetable. Es justo defender lo que se piensa y en lo que se cree, siempre y cuando esta defensa no represente un agravio al individuo que no coincida con esa manera de pensar. En ese sentido y como se mencionó anteriormente, toda libertad debe tener límites para que realmente puedan ser óptimas, de lo contrario el Estado estará condenado a fracasar. Por ello, la opinión de esta ocasión adopta una postura objetiva, considerando las premisas y principios que forman parte del marco legal que constituye nuestro Estado de Derecho.

Reconociendo las luchas pasadas del pueblo mexicano, es una obligación no solamente del gobierno, sino de los ciudadanos, exigir el cumplimiento de los logros que se alcanzaron con el esfuerzo y la sangre de nuestros antepasados. La defensa del Estado laico es sin dudas un buen ejemplo de ello.

El haber logrado la separación del Estado y las Iglesias, representa la conquista de nuevas libertades para los ciudadanos. Por mencionar algunos ejemplos, se logró situar la creencia religiosa del individuo en un plano de equidad respecto a otras, independientemente si es mayoritaria o minoritaria; se colocó el ejercicio de la fe, como una cuestión individual y no como una política de Estado y la más importante, se logró establecer que la educación debe ser libre de fanatismos para con ello formar a ciudadanos íntegros y sobre todo respetuosos de esos ideales y anhelos que compartimos.

A pesar de que hay facultades que por su naturaleza corresponden exclusivamente al Estado, hay personajes dentro del clero que tienen la creencia que esas facultades les fueron arrebatadas y pretenden recuperarlas a como dé lugar.

La publicación de la guía para la orientación del voto católico es sin dudas, un acto fragante de desobediencia de la iglesia de esta religión a nuestra Carta Magna y a la Ley Reglamentaria de la materia, debido a que sin dudas, ésta contiene una serie de principios o conceptos que si bien, no mencionan preferencia abierta a un candidato o algún instituto político, si mencionan aspectos de la misma naturaleza, que se encuentran contenidos en la plataforma electoral del partido al que pertenece el Presidente de la República. Una operación que sin dudas induce y se aprovecha de las personas creyentes de dicha religión.

Aclaremos, este señalamiento no debe considerarse en ningún momento, en decremento de cualquier manifestación religiosa, ni de la doctrina que profesan, ni de quienes forman parte de ella. No constituye un ataque electoral sino una defensa histórica de los principios que contempla nuestro contrato social y por ende, de nuestro Estado de Derecho. Por otro lado, pero en el mismo sentido, es inconcebible que un candidato a la gubernatura de nuestro estado, declare públicamente que cuenta con el apoyo de la iglesia católica para alcanzar sus aspiraciones en la próxima elección de julio. Estos ejemplos evidencian el contubernio entre gobierno e Iglesia, los cuales, por respeto a nuestro pasado y al sacrificio de los hombres y mujeres que dieron su vida por ello, no estamos dispuestos a aceptarlo.

Los actos por los que seremos juzgados o reconocidos siempre se derivaran de nuestras omisiones o cumplimiento de las normas legales establecidas y no por algún criterio derivado de cualquier doctrina religiosa. Eso debemos tenerlo claro, porque más allá de profesar cualquier fe, debemos recordar que somos mexicanos, y esa coincidencia es la que realmente nos hermana, nos fortalece y sobre todo, nos hace pensar en alcanzar un futuro más próspero para nosotros y las generaciones del mañana.

Nueva Alianza.

** Sociedad civil y religiosa

Nuestro partido, históricamente ha contribuido a la conformación de un México de libertades, plural e incluyente. El PRI ha sido factor fundamental en la elaboración del marco constitucional que consagran las garantías individuales.

Su aporte al sistema democrático es evidente, con su apoyo a la ciudadanización de los órganos electorales, el respeto a la alternancia del poder presidencial, y su acatamiento al voto mayoritario y a la resolución de los tribunales.

El PRI es conocido como el partido de las instituciones, el partido que construyó el andamiaje institucional que nos permitió entre otras, en la vorágine de las dictaduras latinoamericanas, mantener un régimen de libertades y derechos. El Estado laico ha sido piedra angular del entramado institucional.

Bajo el Estado laico se mantiene la autonomía de las instituciones públicas y de la sociedad civil con respecto a cualquier credo religioso y, además, se manifiesta un régimen de separación jurídica entre el Estado y las Iglesias. El Estado laico basa su poder en una concepción secular y no religiosa del poder político.

En el Estado laico se garantiza y la libertad de credo, la tolerancia a quienes profesan distintas religiones, la convivencia entre grupos religiosos distintos y la libre conciencia individual.

Al revisar las "Orientaciones Pastorales del señor Arzobispo Primado de México y sus Obispos Auxiliares sobre el voto responsable de los fieles católicos y personas de buena voluntad", lo primero que debe de atenderse es que dichas orientaciones no violenten el Estado laico.

Las Iglesias, sus representantes tienen la libertad de expresar sus puntos de vista, pero nunca de convertirlas en imperativos de gobierno.

El Estado laico garantiza la libre expresión de cualquier religión, pero es ajeno a la imposición de criterios de índole religioso en el ejercicio de sus responsabilidades públicas.

Otro elemento que está a discusión es sobre la pertinencia de dichas orientaciones en torno al marco legal que orienta el proceso electoral. En otras palabras, sí el contenido del documento y las recomendaciones emitidas se constituyen en una indebida intromisión de proselitismo a favor y/o en contra de algún partido político o candidatos en específico.

Algunos grupos políticos han reaccionado con virulencia a la llamada "Guía Católica del Voto", en este sentido todos los actores involucrados en el proceso electoral del 2012 debemos asumir una actitud responsable para evitar su polarización que genere enfrentamientos y enconos que lastimen la convivencia y las instituciones democráticas.

Hoy México es una nación plural donde los temas religiosos tienen que ser abordados dentro de su espacio y ámbito de influencia, somos una nación plural y diversa que es imposible imponer una visión monocromática a los grandes y complejos temas sociales. No es posible que la sociedad civil quede enclaustrada en los límites de la sociedad religiosa.

Alfonso Gómez. Presidente de Democracia Social, AC, PRI.

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