A boca da galerna / La boca de la galerna

A BOCA DA GALERNA/ LA BOCA DE LA GALERNA
LUZ DA MATERIA CONTRA O INVENTO DE DEUS
LUZ DE LA MATERIA CONTRA EL INVENTO DE DIOS

EDICIÓN BILINGÜE GALEGO-CASTELLANO
Xosé María Álvarez Cáccamo
80 Páxinas
PVP: 15 €


Xosé María Álvarez Cáccamo (Vigo, 1950), poeta y crítico literario, ha publicado además obra narrativa, teatral y para niños. Considerado uno de los poetas más importantes de las letras gallegas actuales, su obra fue distinguida con el Premio Esquío (1986), Premio de la Crítica Española (1986), Premio de la Crítica de Galicia (1998) y Premio Miguel González Garcés de la Diputación de A Coruña (1999). Traducido a varios idiomas, entre sus títulos poéticos se encuentran, entre otros, Praia das furnas (1983), Arquitecturas de cinza (1985), Luminoso lugar de abatimento (1987), O lume branco (1991), Calendario perpetuo (1997), Os cadernos da ira (1999), Vento de sal (2008) y Ancoradoiro. Obra poética (1983- 2003). En el año 2006 publica la autobiografía Memoria de poeta y en el año 2008 Tempo de pai, evocación de la vida de su padre, Xosé María Álvarez Blázquez. Su obra ensayística, centrada en la poesía gallega de la segunda mitad del siglo XX, vio la luz en el volumen Espazos do poema. Poética, lectura crítica e análise textual (2009).

La colección SPIRALIA POESÍA nace, desde Galicia, con el objetivo de contribuir a ampliar el espectro de la edición de poesía en España, estableciendo así un campo de proyección y diálogo entre las diversas voces y estéticas que conviven en la actualidad en el mundo de la creación poética. En el convencimiento de que la poesía es un género fundamental del universo literario, una vía activa e inmediata de conocimiento, útil y necesaria en los tiempos que vivimos, SPIRALIA POESÍA apuesta por la creación de una plataforma abierta de edición y de comunicación poética, plural y multilingüe, centrando su atención en los idiomas y poéticas existentes en el Estado español, pero, al mismo tiempo, ampliando horizontes en el ámbito de la creación poética iberoamericana y europea.

Se estrena SPIRALIA POESÍA con el libro La boca de la galerna (Luz de la materia contra el invento de Dios), del poeta vigués Xosé María Álvarez Cáccamo, una de las voces más importantes de la poesía gallega
actual. En rigurosa edición bilingüe gallego-castellano, la obra cuenta con un epílogo del filósofo Gonzalo Puente Ojea, que contempla la obra de Álvarez Cáccamo —“poema político y teológico”— como “una  continua tensión regida por dos principios antagónicos: el principio de obediencia y sumisión frente al principio de resistencia y rebelión”.

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DOS FRAGMENTOS DE LA BOCA DE LA GALERNA


 

1


POR MANDATO de la boca del Señor de la Torre de los Abismos,

ojos de mira telescópica acechan desde lo alto de los palomares de la culpa.

Sistema ocular de centinela y sacramento en órbita de elíptica completa,

frailes, misioneros y priores,

diáconos, vicarios y arcedianos,

sacerdotes, arzobispos y custodios,

espían y señalan

y marcan a los que deben ingresar en baño de grisú para quedarse limpios de toda vibración.


Y silenciosamente,

con tacto cariñoso y moderada

gramática oratoria,

van ciñendo la piel

de mozos descuidados,

de muchachas de labios indecisos,

de los niños que cantan.


Cerco, acecho, vigilancia y persecución de labios, torso y nalgas de arcángel.


Por los pasillos en niebla sin eco

y amparados de lóbrega sombra

y en la discreción de la sacristía de espejos craquelados

y en los talleres de alquimia donde gobierna erecto Asmodeo, llamado Criatura de Juicio,

y en el rigor del estudio y con fiebre de luz de primavera,

los confesores y los prefectos entregados a la veneración de la dama blanca,

la que respira entre flores, la madre de rostro trabajado con salitre de lágrima dolorosa,

reciben fuego en fragor insuperable que les quema en las ingles

y avanzan impelidos y no libres sino desorbitados,

en la caricia y la fascinación de la piel más delicada

con norma de secreto para siempre, hijo,

amantísima hija,

ojos, cabello y pubis de piel de albaricoque.


Son setecientas mil criaturas amadas en reserva de lóbrega sombra,

fuerza de setecientas mil atmósferas encima de la memoria vencida de niños y niñas

que por primera vez sintieron el vapor mortal, la quemadura gris

de los labios de la Boca de Dios, la desdentada, la de cuatro filas de dientes como hojas de ortiga.

 

2
 

Vida sin vientre de Dios ni Médula de la Esposa de Dios ni Corazón del Hijo

sino materia en combustión de células que crecen y consumen su aliento de fuego

y vienen de la hora de la invención del tiempo y significan nunca

y significan siempre

y construyen la luz de la inexistencia.

 

Yo vi la estrella enorme de la inexistencia de Dios en el color ciego de los átomos de ozono,

en el trazo lastimado de la letra de mi padre al escribir ocho versos de adiós y en la felicidad

que entregó en la hora de su tiempo,

en el estallido de esa porción de gas que movió la última máquina de una fábrica condenada a ruina,

en el rumbo magnífico de un trozo de pizarra que lancé contra el mar de Coruxo una mañana de julio de 1962,

en el dolor de mi madre que no sabe la palabra y en su alegría que salta en la memoria lejana,

en el instante en que escuché a Beatriz llamarme desde la solana de las dunas del arenal de Traba,

en la simetría de las formas naturales y en la imitación artesanal de la simetría,

en la formulación del Principio de Incerteza y en el humo de niebla que sube desde el vaso de mi mar de Cobres,

en el sistema estelar de las multitudes de la revolución de octubre,

en un salto de alegría en el centro de las pupilas azules de mi hija,

en la norma permanente de la espiral de Arquímedes y en la sombra de una gamela sobre la playa de la Calzoa en un cuadro de Colmeiro,

en la hipérbole sublime de los altares

de las catedrales extremas y en la ciencia

de la evolución de las especies por selección natural.

 

Que no hay Dios en la sílaba de espanto donde brotó la semilla

de la invención de Dios contra el silencio.

Y no hay Dios

en el zumbar de la galerna de su nombre

ni en la voz de la palabra de la boca del dios de la batalla espantosa del séptimo día

ni en la luz mineral enviada contra los bultos que cantan

ni en los ojos de mira telescópica que acechan desde lo alto de los palomares de la culpa

ni en la ira continua del profeta como grandes hornos que nunca se apagan.

 

Vida,

vida nuestra y materia.

Clama el río de la gente

y damos todos agua de silencio y de vida.
 

Silencio de rumores con que crece

la casa de la razón, la certeza de la historia

contra la flor subterránea de la impostura,

contra el cántico beodo de los templos,

contra el dogma de la Boca de la Mentira.
 

Xosé María Álvarez Cáccamo, A boca da galerna. La boca de la galerna, Espiral Maior, A Coruña, 2011

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