87 sacerdotes para atender las 461 parroquias abiertas en Soria

La Diócesis mantiene «la esperanza» en el único seminarista que estudia la carrera El 23% de los 113 párrocos que residen en la provincia está ya jubilado

El matrimonio de homosexuales es legal hoy en día, la tasa de nacimientos ha decrecido al tiempo que ha aumentado el uso del anticonceptivo, y aunque en torno al 97% de la población sigue 'perteneciendo' a la Iglesia Católica, se estima que menos de un tercio de ese número practica en realidad su religión.
Los valores tradicionales están en crisis, y a esta tesitura se suma además la propia situación que atraviesa el seno de la Iglesia, afectado por el envejecimiento de la 'plantilla' y por la caída de las vocaciones. Los sacerdotes cada vez son menos y más mayores y, sin embargo, el número de parroquias que atender se mantiene e, incluso, aumenta.
Y lo peor es que la situación tiene visos de empeorar, ya que hoy en día son más los que se van que los que vienen. Según los datos presentados ante la cumbre de la Iglesia española hace sólo unos días, la media de edad de los curas en activo es de 63,3 años, y cada vez son menos los jóvenes que reciben la llamada de Dios. En los últimos 15 años, el número de seminaristas ha disminuido en torno a un 25%, y eso pone en entredicho el relevo generacional de la Iglesia.
Crisis en Soria "desde hace tiempo"
Ante este panorama, muchos se han apresurado a decir que estamos ante una crisis vocacional, intensificada además por la crisis económica y social que atraviesa el país. Pero, ¿se puede hablar de crisis de vocaciones en la Diócesis Osma-Soria como se habla a nivel general? ¿Atraviesa la Diócesis soriana un momento complicado?
"Tristemente hemos de reconocer que, al igual que ocurre en otras Diócesis del norte de España, en la nuestra existe una crisis de vocaciones sacerdotales que se prolonga ya desde hace mucho tiempo", advierte el vicario general del Obispado de Osma-Soria, Gabriel Rodríguez.
Su conclusión está avalada por los propios datos. Desde 2006 no se ha producido una ordenación sacerdotal en Soria y el futuro no se presenta halagüeño, ya que sólo hay un joven en disposición en estos momentos de ofrecerse a la vida sacerdotal.
"Llevamos ya varios años sin ordenaciones y en la actualidad sólo tenemos un seminarista en el Seminario Mayor que realiza sus estudios en la Facultad de Teología de Burgos", indica el vicario general, al tiempo que subraya que en este joven "la Diócesis tiene puestas muchas esperanzas, pues hoy en día cada joven que decide entregar a Dios su vida en el servicio sacerdotal demuestra una fortaleza encomiable".
461 parroquias para 87 sacerdotes
Aunque la fe no es cuestión de estadísticas, es necesario recurrir a los datos para saber qué está ocurriendo y observar que, si la situación es compleja a nivel nacional, los datos provinciales no son mucho más prometedores. Muy al contrario, el envejecimiento de la población, la falta de jóvenes, la amplitud del territorio, y la dispersión de la población van en la contra.
Según los últimos datos expuestos ante la Conferencia Episcopal Española, en España hay en estos momentos 23.059 parroquias y 10.615 no tienen sacerdote titular. En Soria, el número de parroquias 'activas' durante todo el año es de 461. Y hay 87 sacerdotes activos.
Esto supone que a cada sacerdote soriano le corresponden, de media, 5,2 parroquias, si bien esta proporción hay que tomarla con máxima cautela ya que, como en todo, hay sacerdotes que llevan una única parroquia de mayor tamaño y otros que asumen hasta una veintena de templos, pero muchos más pequeños y algunos de atención semanal e, incluso, mensual por su escasa población.
Los datos, facilitados por la Vicaría General del Obispado, revelan muchas más cosas que la proporcionalidad entre parroquias y sacerdotes. Reflejan una provincia envejecida, dispersa y de valores arraigados pero en declive. "En la actualidad la Diócesis está divida en ocho Arciprestazgos, divididos en Unidades de Acción Pastoral, que es una estructura pastoral intermedia entre el mismo arciprestazgo y la parroquia y con la que se pretende ofrecer a los fieles un mejor servicio pastoral. El número de parroquias es de 536 y 14 anejos. De ellas unas 75 están despobladas. Unas 300 parroquias tienen menos de 50 habitantes, bastantes no llegan ni siquiera a 10, y solamente 20 tienen más 1.000 habitantes", explica Rodríguez.
Pero la extensión de parroquias en Soria no tiene su reflejo en el número de sacerdotes, cada vez más reducido por la elevada edad del personal religioso y la falta de 'savia nueva'. En estos momentos, según indica el vicario general, "el número de sacerdotes residentes en la Diócesis es de 113. De ellos 26 están jubilados, y 87 están en activo. Pero de éstos solamente 45 tienen menos de 65 años", lamenta el vicario general.
Párrocos en activo a sus 80 años
Las palabras de Rodríguez vienen a apoyar el perfil de los sacerdotes dibujado hace unos días por el cardenal Antonio María Rouco, quien aludía a que la media de edad de los curas en activo es en estos momentos de 63,3 años, que llega a superar los 70 en algunas zonas.
"La Diócesis de Osma-Soria no es una excepción en este delicado tema", indica al respecto Rodríguez. "Ciertamente es una cuestión preocupante la de la elevada media edad de los sacerdotes sorianos. De todos modos, es de admirar que sacerdotes con más de 70, o incluso 80 años, sigan prestando su servicio sacerdotal en diversas parroquias de la Diócesis dando así un encomiable ejemplo de disponibilidad", añade.
El hecho además de que Soria sea una de las provincias más envejecidas del panorama nacional no ayuda en este sentido. "Yo diría que, aun estimando grandemente los valores de la ancianidad (experiencia, reciedumbre…) no podemos olvidar que Osma-Soria tiene una población tan envejecida que le impide en muchos casos sacar adelante las muchas iniciativas eclesiales que conlleva la evangelización", considera Rodríguez al respecto.
El gran handicap, la extensión
Tampoco ayuda al oficio del sacerdocio que Soria sea una provincia eminentemente rural con una gran extensión y una población muy dispersa: "Que la Diócesis de Osma-Soria sea básicamente rural no es un problema. Lo que supone una dificultad no pequeña es la enorme cantidad de parroquias y el hecho de que se encuentren en una situación de acusado envejecimiento y muy dispersas entre sí. Recordemos que la Diócesis se extiende a lo largo de más de 10.000 kilómetros cuadrados y esto supone cada vez más un hándicap para el desarrollo de la tarea pastoral", explica al respecto el vicario general del Obispado de Osma-Soria.
Una crisis más social que moral
Ante esta situación, la duda es obvia: ¿cómo se puede afrontar esta crisis de vocaciones? ¿qué se puede hacer? El vicario general, lo tiene claro, y el problema va más allá de lo meramente religioso: "Es difícil afrontar la crisis vocacional porque el entorno social se encuentra cada vez más alejado de los valores religiosos y, en un entorno espiritualmente frío, es complicado que surjan vocaciones al sacerdocio". "Es decir, si en las familias no se vive en cristiano, es casi imposible que los hijos descubran que la entrega al servicio de Dios y de su Iglesia es algo que vale la pena", considera Rodríguez haciendo un llamamiento a la labor de la familia.
Pero el mal endémico que sufre la fe religiosa llega más allá del seno familiar y, a ojos del vicario general, la 'llave' está también en la propia sociedad y, sobre todo, en los legisladores. En una clara crítica a las últimas políticas acometidas en contra a los valores de la Iglesia Católica, Rodríguez apunta: "Es preciso además contar con el relativismo moral de nuestra sociedad, la comodidad que entenebrece los valores religiosos, algunas legislaciones que suponen una perversión de lo que hasta hace poco tiempo eran valores morales pacíficamente poseídos y vividos y, sobre todo, la frialdad espiritual que en muchas ocasiones se ha instalado en las Comunidades cristianas".
Evidentemente, este panorama afecta a todos, aunque en Diócesis más pequeñas como la soriana el efecto es mayor. "Ciertamente, las condiciones sociales contrarias a lo religioso son comunes a nuestra Diócesis y al resto de las diócesis españolas, pero la mayor viveza eclesial de otras partes de España amortiguan en parte la crisis de fe que se ha instalado en muchas personas", considera al respecto el portavoz de la Iglesia en Soria.
La crisis económica, una puerta
La crisis socioeconómica es un fenómeno global que está afectando a la abigarrada trama de espacios en los que se desarrolla la vida del ser humano y del creyente, lógicamente. Por ello, considera Rodríguez, "estamos viviendo momentos duros y de una cierta convulsión social" en los que "el creyente, lejos de dejarse llevar por esta crisis, tiene una excelente oportunidad para afianzar los valores que realmente merecen la pena y para ser solidarios con quienes están sintiendo con mayor peso los zarpazos de la crisis económica y sus derivaciones sociales".
Afortunadamente para la Iglesia, no todo es negativo en el panorama actual. El proceso migratorio ha supuesto un crecimiento sostenido de la población soriana y a un rejuvenecimiento que, previsiblemente, "contribuirá a dar una mayor fortaleza a la provincia y a la Diócesis soriana".

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