La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y el presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, asistirán a la Misa solemne de la Virgen de la Paloma oficiada por el cardenal Osoro

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y el presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, interrumpirán sus vacaciones de verano para asistir a la Misa solemne que oficiará el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, el próximo 15 de agosto.

Así lo ha podido confirmar Religión Confidencial de fuentes de la archidiócesis de Madrid, que en principio cuentan con la asistencia de Carmena y Garrido el próximo miércoles en la histórica parroquia. Se trata del acto central de las fiestas populares y tendrá lugar a las 13h en la propia iglesia.

Desde el lunes, la iglesia prepara el día de la patrona, cuya devoción está muy arraigada en la capital desde el siglo XVIII, con una novena en la que se dirigen a la Virgen intenciones especiales: por los sacerdotes de la parroquia, los bautizados, los casados, los comerciantes del barrio, las mujeres que se llaman Paloma, el cuerpo de bomberos, las agrupaciones castizas y los congregantes.

El martes 14, se realizará una ofrenda de rosas y claveles blancos a la Virgen y a las 22h dará comienzo una Adoración nocturna que se prolongará hasta las 6 de la mañana, cuando se rezará el Rosario de la aurora. Al día siguiente, fiesta de la Asunción y de la Paloma, se celebrará Misa cada hora de la mañana.

Por la tarde, tendrá lugar la tradicional procesión de la imagen de la Virgen por las calles aledañas a la iglesia, durante la que los bomberos homenajearán a su patrona en la Puerta de Toledo.

La iglesia actual data de 1912 y está construida sobre las ruinas de la capilla original construida en 1795 por Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez, y con el apoyo de la Casa Real.

En realidad, la imagen de la Virgen representa la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, hallada por Isabel Tintero a finales del siglo XVIII. Tintero instaló el lienzo en su casa, situada en la calle de la Paloma, que popularizó el nombre de la pintura hasta tal punto que las fiestas se celebran el día de la Asunción. Su culto se extendió por los fieles madrileños, atribuyéndole varios milagros.

La simpatía de la Casa Real procede de la curación del entonces príncipe heredero, el futuro Fernando VII, que la reina María Luisa de Parma pidió a la Virgen de la Paloma.

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