Activistas LGTBI defienden la laicidad del Estado a la hora de abordar el matrimonio igualitario en Cuba

Varios activistas LGTBI han reaccionado públicamente al texto firmado por cinco denominaciones evangélicas que rechazaban el matrimonio igualitario recordando que Cuba es un Estado laico. La prensa oficial, el Consejo de Iglesias de Cuba y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) guardan silencio por el momento en torno a la polémica.

Las opiniones se producen a raíz de la presentación, el pasado 28 de junio, de un texto firmado por la Iglesia Evangélica Pentecostal, la Asamblea de Dios, la convención Bautista Occidental y Oriental, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista de Cuba en la que alertaban de los supuestos peligros de un cambio constitucional que abra la posibilidad de que personas del mismo sexo se casen.

“Hay varias cosas que me molestan y creo que estas iglesias han perdido la memoria histórica y se han alejado de su tiempo”, opina el activista LGBTI y periodista Víctor Manuel Dueñas, que trabaja con organizaciones de la sociedad civil como la Corriente Martiana y la Fundación Cubana para los Derechos LGBTI a través del proyecto Babel. “La iglesia tiene que aprender a amar, y amar significa aceptar, aceptar como eres”.

Para Dueñas hablar de “los líderes históricos de la Revolución” y apelar a ellos es “la ofensa más grande que se puede ver en un texto como este”. El activista recuerda los tiempos de las terriblemente famosas Unidades de Ayuda a la Producción (Umap) y cómo “estos líderes sacaban a homosexuales y cristianos de las universidades por el simple hecho de serlo”.

El activista Yadiel Cepero ha rechazado frontalmente el contenido de la declaración, que considera “inadmisible” y pide a activistas, intelectuales, obreros, estudiantes, prensa, instituciones, dirigentes “que se pronuncien al respecto”.

“Me preocupa que de cara a una reforma constitucional donde se pudiera redefinir el matrimonio y la manera en la que se entiende la familia, los principales representantes de la Iglesia católica y de las religiones protestantes se mantengan cautos, aparentemente apacibles”, afirma.

Cepero se pregunta por qué la declaración apela a la ideología de género, la cultura cubana o los líderes históricos de la Revolución y si se pretende provocar un estallido social o una división entre reformistas y ortodoxos dentro del Gobierno.

Ulises Padrón, activista y coordinador de la Red de Jóvenes por la Diversidad, escribió en su perfil de Facebook que “no es fortuito que esta declaración llegue en un contexto en el que se deciden a nivel político reformas importantes a la Carta Magna cubana”.

“Una declaración como esta ensombrece el debate que progresivamente ha tenido la sociedad civil para introducir los cambios esperados en la futura Constitución”, asevera Padrón.

La Alianza Afro-Cubana se ha posicionado junto a los activistas de la comunidad LGTBI y ha remarcado que en la República las instituciones religiosas están separadas del Estado. “¡Cuba es un estado laico!”, exclaman.

El diseñador Roberto Ramos, por su parte, pide trascender el espacio virtual y pasar a la acción. “Hagamos algo! Que sea inteligente, activo y sobre todo divertido!”, reclama.

De igual manera el activista y reportero independiente Maykel González Vivero pedía responder a la cita que las iglesias han organizado el próximo 14 de julio como alternativa a la marcha no autorizada “en defensa de la familia tradicional”. La Iglesia Metodista pidió que haya un “clamor” en todos los templos ese día. “¿Nosotros dónde clamaremos y a quién?”, se pregunta.

La Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba, conocida por su implicación con el reconocimiento de la diversidad sexual, considera que la postura de las denominaciones firmantes del documento denota “cierta organización en las agendas” del fundamentalismo cristiano y recuerda que Dios es “poliamoroso y radicalmente inclusivo”.

En opinión de la IMC, las consideraciones de los firmantes tienen su base en “la infalibilidad de la Biblia y su historicidad, el literalismo bíblico, la bibliolatría, el rechazo a los aportes científicos, la independencia de la Iglesia y el Estado”, algo promueve “el odio y las exclusiones, mediante burdos mecanismos de control social, a través de la “voz de Dios”.

En el comunicado se alerta, además, del “rechazo a personas LGTBI basado en versiones, comentarios, y diccionarios bíblicos, que proclaman que la Biblia prohíbe y condena las relaciones homoeróticas” y el llamado que hacen a los miembros de esta comunidad a dedicarse a la “ardua oración, fingir su orientación sexual e identidad de género, entregarse a Cristo” para recibir la “transformación y la regeneración”.

La IMC también rechaza las partes del texto de los cinco grupos evangélicos contrarios al matrimonio igualitario en que se invita al colectivo LGTBI a arrepentirse y convertirse pues son “exigencias” envueltas “en un halo del amor con el único fin de mantener el status quo de privilegios patriarcales y machistas”.

El texto pide a otros centros ecuménicos y de inspiración cristiana que “comparten una visión y ética humanista y emancipadora” que se posicionen.

La declaración añade que “el país está viviendo momentos coyunturales importantes” y expresa de que es hora de “dejar atrás el miedo y ser consecuentes y coherentes con el Evangelio liberador de Jesucristo” y llama a un diálogo con las iglesias signatarias de la “declaración oficial” que dio pie a su comunicado y con aquellas instituciones que promueven el ecumenismo. “Necesitamos tener un diálogo de paz, donde se incluya a quienes estamos directamente afectados y afectadas”, demandan.

La IMC también anuncia que seguirá acompañando la Jornada cubana contra la homofobia y la transfobia que convoca el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y “toda política pública dirigida a las emancipaciones del ser humano”.

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