Los obispos de Cataluña piden “una reflexión serena” sobre los encarcelamientos por el ‘procés’

Muestran su preocupación y solicitan que se consideren “las circunstancias personales” de Junqueras, Forn, Cuixart y Sánchez. Piden los parlamentarios elegidos el 21-D impulsen los mecanismos democráticos para la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat

Los obispos de las diez diócesis de Cataluña han mostrado su “preocupación” por la situación de prisión preventiva de Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, y han pedido “una reflexión serena” sobre su encarcelamiento y que se consideren “las circunstancias personales de los afectados”.

Los obispos de Cataluña se han pronunciado por primera vez sobre los cuatro encarcelados acusados, entre otros delitos, de rebelión y sedición por el “procés” independentista catalán en un comunicado conjunto aprobado en una reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense celebrada en Tiana (Barcelona) en el que reconocen que “en Cataluña existe un problema político de primer orden”.

En este sentido, consideran que “es necesario que, con voluntad de servicio, los parlamentarios elegidos el 21-D impulsen los mecanismos democráticos para la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat que actúe con sentido de responsabilidad para con todos los colectivos del país, y especialmente los más necesitados de superar las consecuencias de la crisis institucional, económica y social que vivimos”.

Con motivo del inicio de la Cuaresma, los obispos consideran que no pueden “obviar los acontecimientos políticos y sociales que se han producido en los últimos meses en Cataluña” y hacen un llamamiento “a todos a hacer un esfuerzo para rehacer la confianza mutua dentro de una sociedad como la nuestra en la que se da una gran pluralidad cultural, política y también religiosa”.

“La cohesión social, la concordia, el sentirnos cercanos unos a otros y el respeto a los derechos de todas las personas que viven en Cataluña deben ser uno de nuestros objetivos prioritarios en este momento”, añaden los prelados.

Según los obispos, “no podemos ignorar ni menospreciar que en relación a Cataluña existe un problema político de primer orden que obliga a buscar una solución justa a la situación creada que sea mínimamente aceptable para todos, con un gran esfuerzo de diálogo desde la verdad, con generosidad y búsqueda del bien común de todos”.

Por ello, los purpurados hacen suyas las palabras del papa Francisco “para todos aquellos que nos quieran escuchar, que es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones”.

Dicen estar preocupados por la prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales y “sin entrar en debates jurídicos”, piden “una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados”.

Los pastores de la Iglesia católica en Cataluña reconocen que no les “corresponde optar por una determinada propuesta en los nuevos escenarios que en los últimos tiempos se han planteado”, pero defienden “la legitimidad moral de las diversas opciones sobre la estructura política de Cataluña que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y sean defendidas de forma pacífica y democrática”.

“Pedimos a los católicos que, descubriendo el paso de Dios por la vida en estos momentos de complejidad, seamos instrumentos de paz y reconciliación en medio de la sociedad catalana, y no dejemos de orar al buen Dios por la paz y la justicia en Cataluña”, concluyen.


Los equilibrios de la Iglesia catalana entre Omella y el Abad de Montserrat

Iva Anguera de Sojo en El Independiente

Los obispos de las diez diócesis de Cataluña han mostrado hoy su “preocupación” por la situación de prisión preventiva de Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, y han pedido “voluntad de servicio” a los políticos independentistas para llegar a un acuerdo sobre la formación de gobierno. La Iglesia catalana muestra de nuevo con el comunicado los difíciles equilibrios en los últimos meses entre las posturas abiertamente independentistas de dirigentes como el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, y la neutralidad del cardenal de Barcelona, Juan José Omella, al que se le llegó a pedir que hiciera de mediador para evitar la DUI el pasado otoño.

Soler ha sido tradicionalmente una de las voces más independentistas de la Iglesia catalana. El pasado mayo lo dejó claro cuando aseguró, en Catalunya Ràdio, que “el Vaticano reconoce todos los estados nuevos que se crean” dando por sentado que también reconocería “una Catalunya independiente”. En este sentido, el Abad de Montserrat defendió que “Cataluña es una nación y tiene derecho a decidir sobre su futuro” y que “Montserrat se situaría con lo que la mayoría de la población decidiere”, en el momento en que el Govern de Carles Puigdemont defendía la celebración de un referéndum de independencia.

Los ojos y oídos del Papa en Cataluña

Soler añadió entonces que había hablado con el Papa Francisco sobre el proceso independentista, aunque la voz más autorizada sobre el procés en el Vaticano es la del cardenal Omella. Obispo de Barcelona designado por el Papa Francisco, que lo nombró cardenal y lo ha incorporado como una sus las voces de referencia sobre España, Omella ha intentado salvaguardar la neutralidad de la Iglesia catalana en este debate político.

El cardenal de Barcelona mantuvo canales de diálogo abiertos con todos los actores del proceso durante las semanas clave de la declaración de independencia, especialmente con el líder de ERC, Oriol Junqueras -reconocido católico prácticamente- pero también con dirigentes como Miquel Iceta, junto al que compartió intentos de mediación entre el Gobierno y la Generalitat en los días previos a la DUI y la aplicación del 155.

Omella fue también en gran parte responsable de la declaración de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se pronunciara el septiembre pasado a favor del “diálogo y la oración” en plena escalada del conflicto catalán, dejando atrás las apelaciones a la “unidad nacional” de los tiempos de Rouco Varela.

En el extremo contrario de la cúpula católica catalana se sitúa el obispo de Solsona, Xavier Nonell, abierto defensor del “derecho a decidir”.  “El derecho a decidir de los pueblos está por encima de la unidad de España”, ha sostenido abiertamente Novell, con el respaldo de algunos purpurados y, sobre todo, muchos párrocos catalanes. Alguno de ellos llegó a ceder iglesias para la celebración del referéndum del 1-O, cuando se hizo viral el recuento de votos en una iglesia mientras se celebraba misa.

Junto a Novell, joven promesa de la Iglesia catalana, se han declarado abiertamente a favor de un referéndum sobre la independencia el arzobispo de la Seu d’urgell y copríncipe de Andorra, Joan Enric Vives, el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, y el obispo de Girona, Francesc Pardo. Grupo al que se suele sumar el auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull.

Frente a ellos, defienden posturas más moderadas, aunque igualmente catalanistas, los obispos de Terrassa, José Ángel Sáiz, el de Vic, Romà Casanova, el de Lleida, Salvdor Jiménez, el de Sant Feliu de Llobregat, Agustín Cortés y el de Tortosa, Enrique Benavent.

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