Usan Primera Enmienda en Estados Unidos para ‘combatir’ derechos gay y aborto

En un conservador sitio de internet finalmente se publicó el discurso sobre libertad religiosa que el procurador general Jeff Sessions dio este verano ante la Alianza Defensora de la Libertad a raíz de la indignación ocasionada por el hermetismo sobre el evento y por las posturas del patrocinador en contra de los derechos gay.

“Numerosos estadounidenses han considerado que se ha estado atacando su derecho a practicar sus creencias religiosas”, dijo en el condado Orange, California, Sessions al grupo a favor de la libertad religiosa. “Se han agudizado los desafíos que nuestro país afronta hoy en día en torno al histórico derecho al ‘libre ejercicio’ de nuestra religión que la Primera Enmienda nos concede”.

Las palaras de Sessions no fueron accidentales. La enmienda constitucional sobre la libertad se ha convertido en el arma más poderosa de los conservadores sociales que luchan por limitar la separación entre la Iglesia y el Estado y por dar marcha atrás en las leyes relativas al matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho al aborto.

Pocos grupos han hecho más que la Alianza Defensora de la Libertad a fin de impulsar este cuerpo de filosofía legal. La organización cuenta a nivel mundial con más de tres mil abogados dedicados a sus causas y en el año fiscal 2015-16 tuvo ingresos de 51.5 millones de dólares.

La alianza guarda la esperanza de proteger en forma más amplia la libertad religiosa ahora que la Suprema Corte analice dos casos suyos más: la impugnación a la ley californiana que estipula que los “centros para crisis en el embarazo”, dirigidos por opositores al aborto, brinden a las mujeres información en torno a cómo obtener un aborto, y uno en el cual un pastelero de Colorado se rehusó a hacer el pastel para la boda de una pareja homosexual.

El caso de Colorado, que el tribunal superior atraerá el mes próximo, pondrá a prueba si los grupos como la alianza son capaces de persuadir a los magistrados de mitigar el alcance de Obergefell v. Hodges, el fallo que hizo ley el matrimonio del mismo sexo, así como las leyes antidiscriminación que protegen a hombres gay y a lesbianas.

“Creemos que en una sociedad libre el Gobierno no debe obligar a las personas que creen que el matrimonio es entre un hombre y una mujer a promover una postura distinta sobre el matrimonio”, dijo Jeremy Tedesco, asesor y vicepresidente de activismo del grupo en Estados Unidos, cuya sede se localiza en Scottsdale, Arizona.

Pero los grupos defensores de las libertades civiles y los activistas a favor de los derechos de los homosexuales consideran que los argumentos sobre libertad religiosa y de expresión que presenta la Alianza Defensora de la Libertad ocultan otra motivación: la arraigada creencia de que las personas homosexuales son inmorales y de que no debe obligarse a nadie a reconocerlas como integrantes ordinarios de la sociedad.

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