Los socialistas y el Círculo Católico de Obreros de San José en Madrid

En otro trabajo hemos estudiado las opiniones que los socialistas tenían de los Círculos Católicos en el comienzo del siglo XX. En este nuevo y breve artículo nos centraremos en un caso concreto en Madrid en la misma época.

Los socialistas pretendían demostrar a los trabajadores los peligros de afiliarse a sindicatos católicos, fomentando el espíritu de conciencia de clase. En este caso se publicó en el número 1119 de El Socialista (16 de agosto de 1917) un artículo en el que se insertaba la circular que envió el Círculo Obrero de Obreros de San José, que tenía su sede en la Costanilla de San Andrés en Madrid, anunciando su apertura y planteando sus objetivos para conseguir afiliados.

El artículo comenzaba con una introducción en la que se criticaba la creación de los círculos católicos al considerar que, además de fomentar tareas consideradas de forma despectiva (juegos de naipes, “guitarreo”….), pretendían contrarrestar la influencia de los sindicatos de clase (“sociedades de resistencia”). Con estos sindicatos católicos se buscaba crear, siempre según la opinión socialista, núcleos de trabajadores considerados esquiroles para que los patronos consiguieran mano de obra barata y apoyos frente a los obreros reivindicativos en las fábricas y talleres.

Para demostrar la tesis socialista se incluía la circular mencionada, en la que se insertaron signos de interrogación y exclamación ente paréntesis en algunos puntos considerados fundamentales por el periódico.

La circular tenía fecha de 2 de agosto de 1907, e iba firmada por José Martínez Fraile, capellán y secretario del Círculo. Los socialistas insertaron el signo de interrogación ante la afirmación de Martínez Fraile sobre el objetivo del Círculo en relación al mejoramiento “económico y moral” de los obreros. La exclamación venía a continuación cuando se afirmaba que esta mejora no se conseguiría “por procedimientos atentatorios á los legítimos intereses patronales sino con la práctica de doctrinas que continuamente oyen y que son, (…), de conformidad con los principios de la justicia y el derecho.”

Para el órgano oficial del PSOE estaba muy claro lo que se pretendía, y solicitaba que los obreros rechazasen el ofrecimiento. Había que oponerse a través de la unión y la fuerza de los trabajadores. Además, en el momento en el que los obreros tuvieran que compartir trabajo con los afiliados a los Círculos había que negarse a trabajar con ellos, aludiendo, al parecer, a experiencias ya ocurridas en Vigo y A Coruña. En caso de que hubiera doble afiliación de algún trabajador debía ser declarado “indigno”. Imaginamos que esto era sinónimo de expulsión.

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