Grupos religiosos de El Salvador quieren cambiar el nombre de “La Puerta del Diablo” por la de Jesús o la de Dios.

Desde hace varias semanas circula una propuesta para cambiar, por decreto legislativo, el nombre de la Puerta del Diablo y se le rebautice como “la Puerta de Jesús” o “la  Puerta de Dios”.

Todo empezó hace poco más de un mes cuando un grupo denominado “Movimiento Cambio de Nombre”, llegó a la Procuraduría de Derechos Humanos a promover este asunto y la institución se hizo eco de la petición que fue blanco de críticas y burlas en redes sociales.

La semana pasada reapareció una propuesta similar de la mano de la diputada Lucy de León, algo que la Secretaría de Cultura apresuradamente se encargó de deslegitimar porque es parte del “patrimonio cultural”.

El asunto ha sido motivo de chistes y comentarios en redes sociales. Lo cierto es que por muy bien intencionadas que sean estas propuestas, suenan a pérdida de tiempo con tanto problema complejo que resolver en el país…

Los grupos religiosos que andan buscando ese tipo de cosas deberían enfocar sus buenas intenciones y sus energías en ayudar a la prevención y reinserción de tantos jóvenes que han desviado su camino en las pandillas, también hay oportunidades de formación laboral que pueden crear para esos mismos jóvenes. Les aseguro que eso sería más útil para la sociedad y sin duda, ganarían más puntos con el Creador.

Por lo pronto, los diputados deberían dejar de desconcentrarse en su labor y pensar en cómo ayudar a resolver la situación fiscal o la inseguridad. Hay que recordar además que vivimos en un estado laico y no podemos estar imponiendo a la sociedad las afinidades religiosas personales a todos.

Mucho se habla de la pérdida de valores en nuestra sociedad, los grupos religiosos deberían volcar sus esfuerzos en esto y no andar buscando qué inventan.

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