Granada Laica, contra el apoyo institucional a las celebraciones del Ramadán

Ayuntamiento y Ramadan en Granada 2017

El pasado 10 de junio, el Ayuntamiento de Granada y la Fundación Euroárabe apoyaron y promovieron la celebración, en los jardines del Triunfo, del fin del Ramadán, una conmemoración musulmana.

El Ayuntamiento de Granada y la Fundación Euroárabe son dos instituciones públicas. Recordemos que la segunda está regida por un Patronato mixto constituido por el Ministerio de Educación, la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada, y que este Patronato está presidido por el Secretario General de Universidades del Ministerio de Educación. Como tales instituciones públicas, hay que exigirles neutralidad absoluta en asuntos de creencias y convicciones, una neutralidad que es incompatible con cualquier promoción o apoyo (o, por el contrario, rechazo o agravio) que se haga de ellas.

La neutralidad institucional supone la no injerencia en asuntos religiosos y de convicciones, es decir, la estricta aconfesionalidad. Esta es muy distinta a la multiconfesionalidad que se busca cuando las instituciones se inmiscuyen no en una, sino en varias o muchas convicciones y creencias. Recordemos, por cierto, que estas pueden ser religiosas o no religiosas, y no se limitan a las que están representadas por iglesias u otras instancias colectivas.

Por consiguiente, desde Granada Laica rechazamos el apoyo y promoción de las festividades musulmanas del mismo modo que nos oponemos al acostumbrado apoyo y promoción de las actividades católicas, y con la misma firmeza con la que nos opondremos a cualquier proselitismo y sostenimiento ―o rechazo― público de dogmas, credos, doctrinas o fes particulares.

Por las mismas razones, reprobamos las declaraciones de los cargos públicos granadinos en el sentido de considerar los jardines del Triunfo una especie de «territorio católico». La evocación, por parte de algún concejal, de que la ciudad de Granada «juró admitir y defender la verdad teológica de la Inmaculada Concepción» nos retrotrae a la defensa de un nacionalcatolicismo de infausto recuerdo. Es evidente que los musulmanes tienen tanto derecho al uso regulado de ese espacio público como cualesquiera otros ciudadanos.

El confesionalismo, sea del signo que sea, es incompatible con la democracia y con el respeto a la libertad de conciencia de los ciudadanos, con su diversidad de creencias, increencias e ideologías particulares. Por ello, exigimos de todos los cargos e instancias públicas (estatales, autonómicas o municipales, civiles o militares) una estricta aconfesionalidad.

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