«Este consistorio es laico, señor párroco», alcaldesa de Librilla (Murcia)

El cura y la alcaldesa de Librilla (Murcia) durante una ofrenda floral en la iglesia

El cura y la alcaldesa de Librilla (Murcia) durante una ofrenda floral en la iglesia.


El cura critica a la regidora por no ceder el Ayuntamiento para actos religiosos; Mar Hernández se ampara en la Constitución

En los actos institucionales y religiosos han sido fotografiados dándose besos, abrazos e incluso entregándose un ramo de flores. Sin embargo, el párroco de Librilla, Alejandro Cases, no termina de asumir su papel en un Estado laico y aconfesional y mantiene un ‘pique’ en las redes sociales con la alcaldesa, María del Mar Hernández, a cuenta de algunos desencuentros como el ocurrido en las Fiestas de San Bartolomé. Al cura no se le permitió utilizar el balcón del Ayuntamiento para bendecir las pitanzas, como venía ocurriendo en las últimas dos décadas, y el asunto degeneró en polémica.

La respuesta del religioso fue hacer circular un mensaje por WhatsApp, que pronto se hizo viral, en el que criticaba la decisión de una regidora independiente que tiene claro que una cosa es la Iglesia y otra bien distinta el Ayuntamiento. «No compete a ninguna institución excluir a los cristianos y a sus celebraciones del ámbito público y reducirlos a lo privado, más si cabe si se refiere a gestos con muy profundas raíces en la historia: nuestras pitanzas están íntimamente relacionadas con San Bartolomé y son bendecidas en público», decía el mensaje del cura. Y concluía arengando a los feligreses: «Por todo esto, os invito y animo a acompañarme, por favor, a las 12 horas, en la plaza de la Iglesia».

La Unión Progresista de Librilla respondió en su perfil de Facebook «al mensaje lanzado por el párroco», afirmando que «no deja de sorprendernos cómo el representante de esta gran comunidad de paz que debe ser la Iglesia anima al conflicto».

También lamentaba que intentase «crear luchas cainistas en unos días donde la alegría y la paz debe primar sobre el individualismo y el protagonismo de esta persona». El partido concluía que «el párroco se inventa tradiciones a su antojo» y que su presencia en el balcón se había debido hasta entonces «a las creencias religiosas de los últimos gobernantes (PP), que han impuesto al pueblo un acto público que jamás había existido». Como era de esperar, el PP se sumó rápidamente a la polémica.

Los populares denunciaron «los supuestos obstáculos que pone la alcaldesa a la celebración de actividades religiosas» y denunciaron «su afán por quitar protagonismo a la Iglesia Católica en actos que son estrictamente religiosos». Pusieron como ejemplo que ha habido más desencuentros, como en el día del Corpus Cristi, cuando se montó un altar con la Virgen de Belén en las escaleras del Consistorio. «Cuando tuvo noticia la alcaldesa, fue personalmente para decirle al cura que quitara la imagen de allí». Y el pasado fin de semana, en las Fiestas de la Cruz «no se celebró la tradicional misa, incluso no fue incluida en la publicación de la programación de actos».

El religioso se limitó a manifestar a ‘La Verdad’ que no quería opinar de este asunto. Por su parte, la alcaldesa defendió que «el Ayuntamiento cumple estrictamente los principios establecidos en la norma fundamental del Estado Español, respetando el principio de laicidad de las instituciones establecido en su artículo 16.3», y añadió que «se intenta separar las celebraciones oficiales de las estrictamente religiosas, sea de la confesión que sean».

Hernández reiteró que hay «respeto entre Iglesia y Ayuntamiento», y criticó al PP su «falta de lealtad» a ambas instituciones por parte de sus concejales, «que dicho sea de paso no tienen por costumbre representar al Consistorio en actos religiosos desde que dejaron el Gobierno municipal».

Print Friendly, PDF & Email
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInEmail this to someone

También te podría gustar...