El tanatorio municipal de València alberga medio centenar de ceremonias laicas

El Ayuntamiento aprobó a finales de 2015 la posibilidad de eliminar símbolos religiosos de las capillas 1 y 2 del tanatorio municipal.
El Cementerio General ha acogido 200 entierros musulmanes desde que se habilitó un espacio en el año 2000, y uno judío desde que se abrió la opción en febrero.

Medio centenar de usuarios no creyentes del tanatorio municipal de València ya han podido celebrar las ceremonias de despedida de sus difuntos sin la presencia de símbolos religiosos en las capillas 1 y 2.

El Ayuntamiento de València, con el alcalde Joan Ribó al frente, aprobó a finales del año 2015 la posibilidad de realizar actos laicos en estas instalaciones dependientes del Consistorio, como fórmula para “garantizar la libertad de culto” en los servicios funerarios municipales.

La medida causó un gran revuelo y cosechó encendidas críticas especialmente por parte del PP. Sin embargo, la realidad es que un año y medio después la normalidad ha imperado y tanto creyentes como laicos han tenidos sus derechos garantizados y han podido celebrar sus funerales con o sin símbolos religiosos.

Con todo, de momento es una minoría la que opta por las ceremonias laicas en el tanatorio municipal, si bien es cierto que desde el año 2013, las incineraciones, las cuales carecen de símbolos religiosos, han superado a las inhumaciones como opción preferida por los valencianos.

Así pues, según datos de Funespaña, la concesionaria que gestiona el tanatorio, en el año 2016 en las salas de ceremonias 1 y 2  se realizaron un total de 3.034 servicios de los cuales 2.996 fueron servicios religiosos y 38 fueron laicos.

En lo que llevamos de 2017 en dichas salas se han realizado 1.766  servicios de los cuales 1.754 han sido servicios religiosos y 12 laicos.

En cuanto a las incineraciones, desde el año 2008 en el que se realizaron 3.100 incineraciones han subido hasta las 4.400 del año pasado, es decir, un 42% más.

Por contra, en el caso de los entierros, la tendencia ha sido justamente la contraria. De los 4.200 entierros del año 2008 se ha descendido a los 3.500 del pasado año, un 17% menos.

Por otra parte, el Cementerio General ha acogido 200 entierros musulmanes desde que se habilitó un espacio en el año 2000, y uno judío desde que se abrió la opción en febrero del presente año tras la firma de un convenio con las confesiones religiosas mayoritarias de la ciudad.

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