India: Un juez permitió seguir congelando el cadáver de un gurú, que murió hace tres años, en base a la libertad religiosa

Lo que pasa es que los científicos no entienden nada. Ese es uno de los argumentos que esgrimen en la India los seguidores del gurú Ashutosh Maharaj, quien murió de un paro cardíaco en enero de 2014 y siguen manteniendo su cuerpo congelado hasta hoy.

Los devotos del gurú fundador del grupo religioso Divya Jyoti Jagriti Sansthan (Misión del Despertar de la Luz Divina) en 1983, dicen que su líder no ha muerto espiritualmente, que de alguna manera sigue vivo dentro de su cuerpo, que está dormido y en cualquier momento decidirá despertarse.

Esto que puede sonarle inverosímil a muchas personas, acaba de recibir el apoyo del Tribunal Superior de la norteña provincia de Punjab. Los jueces, con el argumento de respetar “la libertad de conciencia” de los seguidores de Ashutosh, les permitieron mantener el cadáver congelado. Dijeron que no tienen derecho a quitarle la ilusión al grupo de creyentes, mientras el cuerpo no entre en conflicto con la salud pública.

El cadáver del gurú es reclamado por su familia, que acusa a los devotos de mantenerlo “con vida” para poder seguir administrando su fortuna, calculada en unos 120 millones de dólares.

El hijo del predicador, Dalip Kumar Jha, anunció que apelará la decisión del tribunal y llevará el caso al Tribunal Supremo, porque considera que la decisión fue decepcionante para su familia.

En India, un país donde existen cientos de gurúes con seguidores y que han construido sus propios lugares sagrados, a los que llaman ashram, es habitual que se produzcan este tipo de disputas.

Los seguidores de Ashutosh dicen ser 30 millones y son un grupo polémico dentro de la comunidad religiosa monoteísta sikh, que varias veces pidió la suspensión de sus actividades.

Dicen que mantienen congelado a su maestro, porque de esa manera recrean la temperatura de las montañas del Himalaya, un conocido lugar de meditación donde el gurú habría descubierto su esencia divina. Pese a los dictámenes médicos que decretaron su muerte, ellos continúan, sosteniendo que esto es solamente una etapa más en el viaje espiritual de su maestro.

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