Severiano de Heredia (1836–1901), un cubano que como alcalde en París luchó por la separación de la Iglesia y el Estado y la educación gratuita, laica y obligatoria

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Un cubano progresista, laico, librepensador, defensor de la escuela pública y hasta ecologista, primo de los Heredias poetas, luchó por la separación de la Iglesia y el Estado, la educación gratuita, laica y obligatoria y la creación de bibliotecas municipales como alcalde en París…

El asombroso reporte nos llegó hace un tiempo, por un cable de Prensa Latina, fechado en París.

Así supimos que el investigador francés Paul Estrade ha publicado un libro sobre Severiano de Heredia, un nombre que hasta ahora nada nos decía.

Pues bien, el susodicho fue un mulato cubano que París hizo alcalde y la República francesa, ministro.

Estrade, historiador y profesor, llevó a cabo una investigación colosal, hurgando en la vida de un hombre a quien nadie le había escrito una biografía, y cuyas huellas eran casi inexistentes.

Dígase, de entrada, que Severiano era primo de los dos Heredias poetas: el santiaguero de todos conocido y el parnasiano que escribió en francés.

La colega Carmen Esquivel, de Prensa Latina, en su bien documentado reporte nos pone al tanto de que Severiano de Heredia nació en La Habana, en 1836, y a los diez años se radicó en Francia, donde desarrolló una larga carrera política.

Tras seis años en diversos puestos locales, en 1879 fue elegido presidente del Consejo Municipal parisino, lo que hoy sería alcalde de París, entonces una ciudad de dos millones de habitantes.

Le tocó enfrentar un invierno con temperatura de 23 grados bajo cero, con el río Sena congelado. Se recuerda que Heredia ordenó contratar a doce mil hombres sin trabajo para limpiar las calles y abrir los locales de la ciudad a las personas sin hogar.

Tras ocupar la alcaldía parisina, Heredia resultó electo diputado, y después, fue ministro de Obras Públicas.

Hombre progresista, luchó por la separación de la Iglesia y el Estado, la educación gratuita, laica y obligatoria y la creación de bibliotecas municipales.

Estrade, su biógrafo, lo clasifica como radical progresista, laico, librepensador, masón, defensor de la escuela pública y de la formación continua. E, increíblemente para su época,  ecologista.

No faltaron, durante su trayectoria política, ataques que se dirigieran al color de su piel. Así, como vituperio, llegaron a llamarlo “El negro del Elíseo”. Aquello no le impidió a aquel brillante mulato cubano ser nada menos que el sucesor de Víctor Hugo en la presidencia de una asociación propiciadora de la cultura.

En fin, otro compatriota más que, sin chovinismo, nos llena de orgullo por haber nacido cubanos.

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Más información sobre Severiano de Heredia (EcuRed)

Severiano de Heredia. Político francés, de origen cubano, de la Tercera República. Era un radical progresista, laico, librepensador, francmasón, defensor de la escuela pública y de la formación continua, ecologista y un apasionado por el automóvil eléctrico. Primo del poeta romántico cubano José María Heredia y del también poeta parnasiano francés José María de Heredia.

Severiano de Heredia nace en La Habana, el 8 de noviembre de 1836. Hijo de Henri de Heredia y Beatriz de Cárdenas, ambos mulatos. Fue bautisado el 4 de enero de 1837 en la parroquia de Jesús del Monte según consta en certificado de bautismo. Fue su padrino Don Ignacio Heredia y Campuzano. Se inscribió como «Mulato nacido libre».

Ignacio Heredia (primo del poeta José María Heredia) contrae matrimonio con la francesa Madeleine Godefroy y adoptan a Severiano (según comentarios de la época Severiano resulta ser hijo natural de Don Ignacio).Viajan a Francia cuando este cumple los 10 años.

En París estudia en el Liceo Louis-le-Grand graduandose con honores en 1855. En ese tiempo escribe varios poemas e historias cortas. Al gradurse su padrino lo nombra heredero de todos sus vienes.

Se casó en París, el 3 de noviembre de 1868 con Henriette Hanaire. El matrimonio tuvo una hija, Marcelle de Heredia (1873-1962) neurofisióloga, esta se casó con Luis Lapicque, también neurofisiólogo y que tenían como sobrino e hijo adoptivo a Carlos Lapicque (1898-1998) quien después de estudios científicos se convirtió en un pintor famoso.

En 1873 fue electo Consejero del barrio de Ternes (hoy distrito 17 de esta capital) y luego ocupó diversos puestos, como responsable de la comisión de asuntos de la prefectura y la alcaldía central, miembro de la comisión de presupuesto y secretario de la vicepresidencia del consejo.

Ya tenía seis años de trabajo en la comuna, cuando el 1ro. de junio de 1879 lo eligieron presidente del Consejo Municipal de la Ciudad Luz, lo que hoy sería el equivalente a alcalde de París, urbe que entonces contaba con dos millones de habitantes.

En aquella época, el periodo de mandato duraba solo seis meses y era un cargo honorario, porque no se recibía ningún salario por esa labor.

En 1881 fue electo diputado por el distrito XVII, uno de los más populosos de la capital, y en 1887 ocupó el cargo de ministro de Obras Públicas en el gobierno de Maurice Rouvier.

Durante su trayectoria, De Heredia no estuvo exento de los ataques racistas de algunos sectores de la sociedad, entre ellos el diario La Intransigencia, de Henri Rochefort, donde se escribieron artículos alusivos a su raza y lo calificaron como “El negro del Elíseo”.

No fue elegido en las elecciones parlamentarias de 1889 ni las de 1893 y se retiró de la política para dedicarse a la historia de la literatura.

Severiano de Heredia murió el 9 de febrero de 1901 en su casa de París de la calle de Courcelles contaba entonces con 64 años, medios de prensa como Le Fígaro, La France y Le Rappel dijeron que había muerto por una meningitis, mientras que otros, como Le Radical, hablaban de una congestión cerebral. El 13 de febrero fue enterrado en el cementerio de Batignolles, ubicado en el noroeste de París.

Aportes

Durante su semestre al frente de la capital le tocó enfrentar la situación de emergencia creada por el invierno de 1879-1880, cuando se registraron temperaturas de hasta 23 grados bajo cero, el río Sena se congeló y las principales vías de comunicación quedaron bloqueadas.

La nieve alcanzó una altura de medio metro y Severiano ordenó contratar a 12 mil hombres sin trabajo para limpiar las calles y abrir los locales de la ciudad a las personas sin hogar.

Luchó, entre otros para reducir la jornada laboral en la fábrica de diez horas para los niños menores de doce años, salió en contra del general Boulanger e intervino en la adopción de leyes sobre el sistema del metro de París.

Severiano jugó un papel muy activo en la lucha por la separación de la Iglesia y del Estado; la educación gratuita, laica y obligatoria, la formación profesional y la creación de bibliotecas municipales.

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